martes, 29 de enero de 2013

La industria del secuestro, más boyante que nunca


En 2012 hubo más de 26 mil; en 90% participaron agentes de diversas corporaciones: estudio
Persiste la complicidad de policías en la prósperaindustria del secuestro
En los dos años recientes se duplicaron las cifras de desenlaces mortales: Fernando Ruiz Canales
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Según el estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, México es el país que más secuestrados tiene por año y donde la violencia contra la víctima es la más cruelFoto Alfredo Domínguez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 27 de enero de 2013, p. 14
Durante 2012 se cometieron en México más de 26 mil 280 secuestros, un promedio de tres por hora, y en 90 por ciento de ellos hubo participación de las distintas policías, según un estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos.
“Si en 2010 la connivencia de policías, militares o ex miembros de estos grupos en la ‘industria del secuestro’ era de 70 por ciento, el año pasado aumentó a 90 por ciento”, afirma en entrevista Fernando Ruiz Canales, presidente de esa organización no gubernamental dedicada al apoyo de víctimas de rapto.
El incremento en las cifras de plagios va unido a otro fenómeno alarmante: el desenlace mortal: “En 2008 se ejecutaban a tres de cada 10 víctimas de secuestro; actualmente se están ejecutando a seis de cada 10. Se duplicó la cifra de desenlaces mortales. Generalmente el secuestrador decide asesinar a su víctima porque siempre tiene latente el temor de que lo identifiquen. Saben que la manera más segura de continuar en este tipo de negocio ilícito es el asesinato”.
Ruiz Canales fue víctima de secuestro por la banda de La Flor, hace 10 años; lo mantuvieron cautivo 15 días hasta que por una falla logró escaparse. Desde entonces se ha dedicado a participar en negociaciones, ubicando casas de seguridad y rescate de las víctimas de secuestro.
Este trabajo se ha convertido en una actividad terriblemente peligrosa porque no sabes en quien te puedes apoyar. Hemos llegado a la conclusión de que mientras más ajena es la autoridad a este tipo de casos, es más seguro para recuperar a la víctima con el menor maltrato y con el menor daño patrimonial, dice.
Peor aún, dice que actualmente las posibilidades de que un secuestrador sea llevado a juicio penal son nulasMéxico es un paraíso para los secuestradores por la impunidad y la complicidad. La actividad ya alcanzó 100 por ciento de impunidad. Es prácticamente imposible que existan denuncias formales. Sólo uno de cada 100 casos llega al conocimiento del agente del Ministerio Público y, de esos, la mitad son negociados de manera paralela; es decir, no por la autoridad, sino por un negociador particular.
José fue secuestrado el año pasado en Monterrey. En el lapso de cinco días la banda se llevó a una docena de dueños de negocios ubicados en el centro de la ciudad: Había de todos los giros: puestos de comida, tiendas de teléfonos, ropa, refacciones. En la casa de seguridad éramos como nueve y según el tipo de negocio determinaban el rescate. Por mi pedían 2 millones de pesos, cuenta la víctima de este delito.
José como a los otros comerciantes los sacaron a plena luz del día de sus respectivos negocios. Me subieron vendado a un vehículo y me fueron golpeando durante el camino. Escuché como se dirigían a la policía estatal y paramos para que los mismos agentes les pasaran las esposas que luego me pusieron.
Durante el cautiverio, que duró siete días, todos fueron torturados. Los secuestradores utilizaban tablas con orificios y amenazaban con amputaciones. Los familiares de algunos acudieron a las autoridades para interponer denuncia, un elemento que los secuestradores conocieron de inmediato, lo cual quiere decir que existía una clara connivencia con las autoridades: Había contubernio de la policía regiomontana y la estatal; de hecho, una vez llegó una patrulla a cobrar los sueldos. Estoy vivo porque el Ejército nos rescató. A los siete días escuchamos como ruido de bomba y mucho humo. Entraron los militares y nos liberaron, luego nos dieron la oportunidad de desquitarnos con los secuestradores. Los agarramos a patadas y los golpeamos.
Confiesa que no le dio seguimiento al caso, y aunque acudió a interponer una denuncia contra las autoridades, nunca hubo resultado: “No hay justicia. Todos forman parte del ilícito porque es un gran negocio. Ya ve como dejaron ir a la secuestradora francesa sentenciada. Los ministros de la Suprema Corte de Justicia que participaron en la decisión de otorgar el amparo han actuado de manera errónea, abriendo la puerta a una delincuente. ¿Cuántos secuestradores van a pedir el mismo procedimiento? Con esto, la ‘industria del secuestro’ seguirá creciendo”.
Una industria que, según el estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, representa la número uno en el mundo: México ocupa el primer lugar mundial en número de secuestros. Somos el país que más secuestrados tiene al año y donde la violencia contra el secuestrado es la más cruel. Tenemos al secuestrador más violento y en este momento está mutilando dedos cada vez más. Aquí estamos viendo la amputación, la tortura, la violación y la privación de la vida. Todo esto ha ido creciendo de manera alarmante. Paralelamente, el sistema de justicia no funciona. El delincuente cuenta con 98 por ciento a su favor, dice Ruiz Canales.
Complicidad e impunidad
En las historias de secuestro la connivencia de las autoridades y las distintas policías es una constante, según el estudio sobre el secuestro del año pasado. “Tienen una participación muy importante. Ya no hacen sólo la ‘operación muro’, ahora toman parte activa, tanto que han creado el cártel de La Charola, un grupo con presencia en el ámbito nacional integrado por todo tipo de policías: municipales, estatales, federales... son miles de agentes dedicados a la comisión del delito de secuestro”.
En torno a este espectro de policías participando en la industria del secuestro, los más identificados por las víctimas pertenecen a la Policía Federal, institución creada por Vicente Fox. “Estos son los más activos; hacen el trabajo de investigación y seguimiento de la víctima, el punto idóneo para ejecutar el secuestro; ponen como cuidadores a municipales o estatales. Se ha hecho una especie de especialización de policías de cada corporación, donde a cada miembro se le asigna una posición y actividad particular. El 75 por ciento de los casos se pueden adjudicar tan sólo a elementos de la Policía Federal. Esta gran ‘industria’ es de ellos”, afirma.
Y añade: Desde la aparición de ese monstruo llamado Policía Federal vimos como se incrementó hasta la punta el fenómeno del secuestro y como aumentó su presencia de manera constante. La Policía Federal se ha convertido en un cáncer social; lo mismo fue la AFI de Genaro García Luna, pero ésta ya desapareció y la otra sigue. Es una institución corrompida desde sus orígenes, gente con historial muy negro, muy peligroso en el crimen organizado. Crearla fue como lanzar gente con licencia para delinquir.
De acuerdo con esta información, señala que se puede entender que exista 100 por ciento de impunidad. “Resulta muy difícil poder rastrearlos, identificar adónde fue a dar el dinero, dónde están las casas de seguridad... ¿Cómo sabemos que son policías? Por el modus operandi los identificamos porque ellos mismos han estado capacitados para combatir este delito, saben evadir todos los esquemas para investigar y perseguir a un secuestrador”.
La denuncia y liberación de los secuestrados se convierte en auténtico calvario:Los familiares saben que al presentar la denuncia prácticamente le están dando la información a su agresor. Tuvimos un caso que rayaba en el cinismo porque con la copia denuncia que presentaron los padres de un joven secuestrado, lo cacheteaban al mostrársela; incluso lo videograbaron con la copia. El mensaje era muy claro: sabemos lo que están haciendo.
Explicó que de acuerdo con el estudio hay un nuevo fenómeno de repetición del secuestro que no se veía: Antes plagiaban a una persona y se acabó. Ahora regresan por otros miembros de la misma familia. Hay espionaje, con micrófonos especiales, posterior a las víctimas de secuestro, para ver qué hacen y qué dicen. Ellos saben que si por el miembro de una familia recibieron 3 millones de pesos, pueden secuestrar a alguien más de ellos. Hemos tenido casos donde hasta tres miembros de una misma familia han sido secuestrados por la misma banda en distintas temporadas. Y conocen a la perfección los bienes que la familia tiene para ir pagando los rescates.
El método ha sido tan efectivo, comenta, que actualmente tienen siete casos de secuestro cometidos contra bodegueros de la Central de Abasto del Distrito Federal en los recientes 15 días: El problema es tan grave que los comerciantes han creado un fideicomiso para pagar rescates. Eso no esta bien. Entiendo el silencio que guardan la mayoría de las víctimas, lo que no se puede permitir es que el silencio sea perpetuo, porque contribuimos a que otras personas se conviertan en víctimas por no haber señalado a los responsables. En justicia y seguridad pública, los ciudadanos nos hemos quedado solos.

lunes, 21 de enero de 2013


Las muchachas, de 19 a 26 años, trabajaban en un bar de Tamaulipas; desde 2011 no se sabe de ellas
Queremos que las busquen, ruegan las madres de 6 jóvenes desaparecidas en NL
Cada mes llegan al estado hasta 400 mujeres; la mayoría son obligadas a prostituirse: Rosi Orozco
Sanjuana Martínez
Especial par La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 20 de enero de 2013, p. 29
Las seis eran amigas y decidieron ir a trabajar de bailarinas al Bar 65 ubicado en el municipio de Reynosa, Tamaulipas, y desaparecieron al regresar a Monterrey, en una camioneta marca Nissan. Tengo muchas mujeres trabajando aquí y no puedo andar cuidándolas a todas. No se dónde están, les dijo molesto el gerente del lugar a las madres que fueron a buscarlas.
Alma Mónica Álvarez García, Juanita Alemán Hernández, Judith Ceja Aguirre, Almirza Jamileth de León Tamez, Cynthia Janeth Lozano Palacios y Coral Pérez Triana, vivían en los municipios de Guadalupe y Cadereyta, Nuevo León, ambos considerados focos rojos de tráfico humano, al igual que la ciudad de Reynosa, donde han desaparecido decenas de mujeres, víctimas de trata, con fines de explotación sexual, a manos del crimen organizado.
Cada mes llegan a Nuevo León entre 300 y 400 mujeres de la República que son obligadas a trabajos forzados, particularmente a la prostitución, y una parte son llevadas a Estados Unidos desde Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo. Hemos atendido 127 muchachas, y entre las rutas más comunes donde las secuestran, está Monterrey, dice Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos Contra la Trata, AC.
La organización ha exigido al gobierno federal, un call center contra la trata de mujeres, y ubica seis polos territoriales de explotación sexual y tráfico en México: Acapulco, Cancún, Ciudad de México, Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey: A la mayoría las engañan con ofertas de trabajo, enamoramiento o amenazas y secuestro.
Las ciudades se convierten en focos rojos de trata de mujeres, cuando los distintos gobiernos permiten crecer el número de negocios giros negros, que pertenecen a las redes de trata, constituidas por hombres poderosos, del sector empresarial, la política y el crimen organizado: Gobernantes y legisladores han permitido que crezca este delito y México ya está a la par con Tailandia, Filipinas, Guatemala e India.
Dora Elba Aguirre  y Alma Gloria Álvarez y las seis desaparecidas. Foto: Sanjuana Martínez

El calvario comenzó en 2011
Las seis muchachas desaparecieron el 11 de julio de 2011. Tienen entre 19 y 26 años. Cinco son madres solteras que estaban a cargo de sus hijos; y todas tienen en común el gusto por el baile.
Vamos a Reynosa, allá se gana mucho dinero, dijo Juanita a Judith, según cuenta Dora Elba Aguirre Dávila, madre de la segunda, cuando la invitó a trabajar en el Bar 65, ubicado entre las calles Quintana Roo y Tamaulipas. Desde que se las llevaron, nadie nos ha dado razón. Nadie nos hace caso. Ahora que el gobierno ha dicho que va a buscar a los desaparecidos, que incluya a nuestras hijas, queremos que las busquen, dice Dora Elba, que por primera vez ha decidido hacer público su caso, luego de escuchar las declaraciones del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien prometió buscar a todos los desaparecidos.
Las seis madres se unieron para interponer denuncias en Reynosa, Tamaulipas y Monterrey y Cerralvo, Nuevo León; y para hacerse las respectivas pruebas de ADN. Las autoridades nunca encontraron la camioneta Nissan de reciente modelo en la que viajaban las jóvenes y respondieron siempre con discriminación: Se las llevaron porque andaban en eso, les respondían.
Dora Elba está sentada en la sala de su casa en el municipio de Guadalupe. Su hija Judith es madre soltera y tiene una niña de seis años: Ella vendía ropa y perfumes originales para mantener a su hija. Eran sus únicas salidas, hasta que Juanita la invitó a trabajar a Reynosa. Llevaban tres semanas yendo los fines de semana al bar. Cuando hablamos con el gerente nos dijo que él, de tanta mujer que tenía, no podía andar cuidándolas. Se enojo porque hemos insistido y ya no nos contesta en el celular.
La hipótesis de las madres de las seis jóvenes es que desaparecieron en la carretera Reynosa-Monterrey, un lugar domina- do por dos grupos del crimen organizado en lucha por el control de la plaza: Los Zetas y el cártel del Golfo. Cuentan que cuando fueron a Reynosa, otra madres que también estaba buscando a su hija les dijo que en esa ciudad durante la última semana habían desaparecido más de cien muchachas.
Pensamos que se las llevaron los tratantes. Aquí en Cadereyta un señor que andaba en eso le dijo a una mamá, que las muchachas ya no estaban vivas, que él se había dado cuenta que las habían matado y estaban sepultadas en una fosa clandestina, allá en el monte, en un pueblo que se llama San Juan; pero no creemos, no hay evidencia. Queremos pruebas, dice Dora Elba.
Sin rastro
Las risas y gritos de los niños, apenas permiten que se escuche la voz entrecortada de Alma Gloria García Ramírez, madre de Alma Mónica Álvarez: La gente es muy cruel. Juzga sin saber; dicen que si mi hija andaba trabajando en esos lugares es porque le gustaba. Trabajaba allí y en dónde fuera, porque tenía que sacar adelante sola a sus cuatro hijos. Ella nunca los hubiera abandonado. No se fue, la secuestraron.
Está sentada en su casa, una humilde vivienda de apenas un par de cuartos. Las fotografías de quince años de sus cuatro hijas cubren las paredes; la de Alma Mónica cuelga de su cuello: Mi hija estaba recién aliviada cuando se fue a Reynosa, acababa de dar a luz a esta bebé que ahora tiene año y medio. Los dos niños mayores cumplían años en septiembre y ella quería ganar más dinero para comprarles un regalo y hacerles pobremente una meriendita.
Cuando alguno de los padres, de los cuatro hijos de Alma Mónica, llegan a ir a verlos, su abuela, que ahora los cría, les dice: Si ustedes hubieran sido responsables, si le hubieran dado una pensión para mantenerlos, mi hija estaría aquí.
Peregrinar por las instituciones
En su peregrinar por las instituciones, las autoridades le han dicho de todo: Mejor no le mueva señora, porque le puede ir peor, le dijo un policía; otro le comentó:Se las llevaron porque andaban mal. No la busque porque los va a hacer enojar.
Durante un año ninguna autoridad buscó a las jóvenes, pero ante su insistencia los expedientes han aumentado solo en papel: Nosotros pensamos que algo les pasó en la carretera y las tienen trabajando. Las seis son jóvenes y muy bonitas, pero no las están buscando donde deberían. En esos lugares.
Las denuncia interpuesta en Reynosa, ciudad de tráfico de mujeres y niñas con destino a Estados Unidos, nunca avanzó: Ha pasado año y medio y jamás nos dijeron nada. En Nuevo León apenas nos están tomando ampliación de denuncia. Es triste, desesperante. Ya no se qué decirles a los niños. Uno de ellos sigue esperando el regalo, una pista de coches de carreras. Y dice: Mi mamá está trabajando y va a traernos mucho dinero, porque ya se tardó muchos días... ¿Qué le digo?... Nomás lloro.
Ley sin dientes
En México, la desaparición de mujeres se mezcla con el delito de trata con fines de explotación sexual, comenta Rosi Orozco que lleva una década dedicada a denunciar la mafia de las redes del tráfico humano: Casi no hay sentencias contra tratantes. La constante es la impunidad. Nuevo León, por ejemplo, tiene una ley sin dientes, que no castiga.
Según sus investigaciones, legisladores y funcionarios permitieron que creciera el delito de trata de mujeres y estas son las consecuencias: La ley no engloba como delito la trata ni estipula penas. Es lo que me impresiona. Si se aplicaran a ir a los giros negros, que abundan en Monterrey, a buscar mujeres y en situación de trata, sería distinto.
María de la Luz Hernández, madre de Juanita Alemán Hernández de 19 años, soltera, sin hijos y la más joven del grupo de desaparecidas, vive en Cadereyta, un territorio en disputa entre los cárteles de la droga, donde siguen desapareciendo decenas de mujeres: En la cuadra son varias. Una desapareció un día antes que mi hija y la semana pasada le hablaron a su mamá para entregarle puros huesitos.
Desde que se fue, no ha tenido una sola señal de ella. Le dije: ese camino para Reynosa no va a traerte nada bueno. Allá es pura perdición, pura matazón. Pero no me quiso entender. Y no las podemos amarrar. Queremos que las pasen por el Internet, que nos ayuden. Nosotros no podemos moverle mucho; no se vayan a dar cuenta los malos.
Añade: Que nos ayuden, estén muertas, estén vivas; cómo sea. Aquí han matado a muchos jóvenes; sus mamás van y los entierran al panteón y saben dónde está la tumba, pero lo peor es no saber. Ahora que dice el gobierno que va a buscar a los desaparecidos. Quiero saber, para ya descansar, no duermo.

lunes, 14 de enero de 2013


Se extiende su peregrinar por el país; no vamos a parar hasta tener una respuesta, dicen
Indiferencia de autoridades, lo único que encuentran familiares de desaparecidos
Proponen la creación de un plan nacional de excavaciones para ubicar más fosas clandestinas
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En ninguna entidad hay protocolos para identificación de cadáveres. En la imagen, traslado de cuerpos anónimos a una fosa común en un cementerio de la ciudad de Monterrey, Nuevo LeónFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 13 de enero de 2013, p. 10
Verónica Coronilla Martínez está segura que si el autobús en el que viajaba su esposo y otros 20 migrantes de Guanajuato rumbo a Estados Unidos, pasando por San Fernando, Tamaulipas, hubiera estado lleno de alemanes, las autoridades ya los habrían buscado y encontrado: A nuestros migrantes nadie los está buscando. Queremos que los busquen en vida, no sólo en papel y muerte.
En la comunidad de San Luis de la Paz, en el estado de Guanajuato, 21 mujeres luchan por sacar adelante a sus hijos. Dos semanas antes del hallazgo de las fosas de San Fernando, en abril de 2011, donde encontraron 193 cadáveres, sus esposos salieron rumbo a ese lugar.
Desde entonces han iniciado un peregrinar por las instituciones, sin ningún resultado: Nadie del gobierno nos ha apoyado. Quisiéramos tener alguna noticia, aunque sea mala. La duda mata. ¿Dónde están? ¿Qué paso con ellos?... Hasta tener una respuesta, no vamos a parar.
Durante el sexenio de Felipe Calderón desaparecieron entre 25 mil y 300 mil personas, según distintas estadísticas, además de 80 mil migrantes y existen más de 25 mil cadáveres sin identificar: Estas cifras nos dejan claro que estamos enfrentando una tragedia humanitaria. Sabemos que hay muchas más fosas y no se ha querido seguir buscando y excavando. Es urgente crear un plan nacional de excavaciones para ubicar fosas clandestinas en el país, dice en entrevista Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, que está ayudando a los familiares de migrantes desaparecidos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, en la defensa de su derecho a saber la verdad y al acceso a la justicia.
Con el reconocido equipo argentino de antropología, han creado una Comisión Internacional Forense para investigar los casos de la masacre de 72 migrantes, las fosas de San Fernando, y los 49 torsos de Cadereyta, Nuevo León. Se están formando bancos forenses donde participan organizaciones de la sociedad y algunos gobiernos. Se recoge toda la información que proporcionan los familiares de migrantes desaparecidos, se toma la información física de la desaparición y del ADN y se procesa. Luego se va comparando con algunos restos del país y de Estados Unidos. Ahorita están trabajando con 700 restos que tienen en la morgue de Pima, Arizona, de migrantes que quedaron en el desierto, comenta Delgadillo.
Paradójicamente, el gobierno mexicano se negó a participar: Iban a venir expertos, familiares de los desaparecidos para entrevistar, pero la Procuraduría General de la República (PGR) nos dijo que no tenían dinero. Nosotros incluso buscamos financiamiento internacional y ya teníamos todo. Luego la PGR tuvo una postura de soberbia diciendo que ellos tenían toda la capacidad para hacer esto y no requerían el apoyo de un equipo extranjero. Peor aún, el argumento final fue que no podían considerar como víctimas a los familiares de los desaparecidos, hasta que comprobaran que realmente sus parientes habían desaparecido o que ya estaban muertos.
Empezar de cero
El peregrinar de miles de familiares de desaparecidos por las instituciones mexicanas se extiende a todo el país. Durante meses la búsqueda no da resultados, las autoridades ignoran a las víctimas que recorren el país de anfiteatro en anfiteatro ofreciendo pruebas de ADN, luego les llega la temida certeza: Nadie los está buscando. Demasiada gente esta desaparecida en su propio país, y ni el gobierno federal, estatal o municipal hacen nada. Es muy triste, dice Verónica Coronilla, esposa del migrante desaparecido Héctor Castillo Salazar, que laboraba como albañil en Estados Unidos desde hace 13 años.
Los 21 migrantes de San Luis de la Paz, Guanajuato, fueron vistos luego del hallazgo de las fosas de San Fernando en un reportaje transmitido por Tv Azteca que incluía imágenes tomadas por la Policía Federal: Vieron a sus familiares rescatados por la policía, un mes después de desaparecidos. Hemos pedido ese video del rescate de migrantes que hizo la Secretaria de Seguridad Pública Federal, pero nos lo entregaron editado con los rostros difuminados, dice Delgadillo quien asesora jurídicamente a las familias.
En cambio, las imágenes que transmitió Tv Azteca no estaban editadas y se veían los rostros de los migrantes rescatados: Hemos intentado abrir demasiadas puertas, ahora sí que por donde se pueda, pero ninguna autoridad nos ha dado respuesta. Nadie investiga nada, dice desolada Verónica Coronilla al recordar que en San Fernando se dijo que había más de 500 cadáveres, pero pararon de excavar por motivos políticos luego de rescatar solamente a 193.
En realidad, según Delgadillo, hay una ausencia de mecanismos de búsqueda y no existen protocolos de investigación ni de identificación de restos: No hay respuesta. Son pobres, excluidos, migrantes, gente que no cuenta. Es un tema de discriminación. ¿Qué hubiera pasado si uno de los camiones hubiera estado lleno de extranjeros?.
Los familiares y las organizaciones no gubernamentales han tenido que empezar de cero porque existen irregularidades en el manejo de los casos y se convierten a veces en investigadores, aunado al maltrato de las víctimas: En principio, las autoridades no cuentan con mecanismos para registrar los delitos que se cometen, no tenemos un registro claro, confiable y transparente del número de personas que han sido asesinadas. Tampoco tenemos registro claro de cuál es el número real de desaparecidos. Hay una gran duda sobre si se está incluyendo a todos los migrantes. No sabemos a qué fenómeno nos enfrentamos, ni en términos de homicidios ni de desapariciones, mucho menos en restos sin identificar. En México no existe un trabajo sistemático de búsqueda de restos, como lo hubo en Colombia, por ejemplo.

El rastro de los huesos
Verónica Coronilla tiene 33 años y tres hijos, y lo mismo que las esposas de los 21 migrantes desaparecidos ha encontrado nuevas formas para afrontar su difícil situación económica. Vende tacos y ahora está aprendiendo a cortar el cabello para trabajar en una estética.
Entre todas hicieron una comunidad para apoyarse mutuamente y seguir la búsqueda de sus maridos, que continuará pese a la indiferencia del Estado: No hacen ni por buscarlos, porque el mismo gobierno está implicado y lo que menos quiere es que la gente se dé cuenta que todas las fuerzas de seguridad están implicadas en los asesinatos y desaparecidos. Ahorita no hay en quien confiar, pese al cambio de gobierno.
Los dos grandes vacíos que han encontrado, según Delgadillo, son la PGR y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): No tenemos un estado de derecho en México. La CNDH nos dijo que no tenía facultades para apoyar un plan de excavaciones y de identificación.
Considera que ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto tendrá que crear una comisión de la verdad al estilo de Chile o Argentina: Es urgente crear un banco forense nacional y regional, una instancia que atienda a migrantes y un programa federal y regional de atención integral a las familias de desaparecidos que se encuentran en el abandono, dice Delgadillo.
Maltrato a familiares
La experiencia de los familiares con Pro Víctimas ha sido un fracaso: Hay maltrato a los familiares. La búsqueda que hacen de los desaparecidos es de papel. Cada averiguación previa tiene un expediente gordísimo, lleno de papel, y cuando vemos su contenido encontramos oficios a todas las policías, a todos los hospitales, a todos los centros de reclusión, pero no hay una búsqueda real de la persona.
En el rastro de los restos en las fosas comunes que existen en México con cadáveres sin identificar, tampoco han encontrado respuesta del gobierno: “No hay protocolos de autopsia. Un médico forense de Palenque hace una autopsia de acuerdo con lo que él aprendió en la escuela, y nada tiene que ver con la autopsia que haga un médico de Nuevo León, Tepic o el estado de México. La determinación de sexo, edad, causa y modo de muerte lo hará de acuerdo con su entender. Y en el momento que buscamos a alguien no lo encontraremos, porque no existe homologación en la metodología para la búsqueda. Se requiere un registro nacional de desaparecidos y un banco nacional de información forense, que tendría que incluir información física, de ADN y datos ante mortem, que son los datos de la desaparición”.
Para Alejandro Vélez, que encabeza la organización Gobernanza Forense Ciudadana, la clave en la búsqueda de los desaparecidos, excavaciones y cruce de datos genéticos es crear un biobanco ciudadano: El Estado debería hacerlo, pero si no lo hace bien, la sociedad tiene que empezar creando redes desde abajo, en compañía de organizaciones no gubernamentales, de víctimas, universidades y centros de investigación, para entre todos empezar a buscar a los desaparecidos.

lunes, 7 de enero de 2013

La trata de mujeres y niñas


Delito eludido
La trata de mujeres genera 10 mil millones de dólares al año a cárteles mexicanos
La PGR no persigue a las bandas criminales por ese flagelo, sólo por el narco, dice ONG
Sólo en Apodaca y Guadalupe, Nuevo León, han desaparecido más de 500 jóvenes
Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 6 de enero de 2013, p. 2
Se fueron por gusto, espetó un policía ministerial a Isabel Rivera y a otras madres de desaparecidas en Apodaca, Nuevo León, luego de que denunciaron que el crimen organizado había secuestrado a decenas de mujeres jóvenes en ese municipio, más de 103, según el informe reciente de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas de América Latina y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en inglés).
“Los cárteles de la droga mexicanos han encontrado un nicho de ganancias inmensas en la trata de mujeres y niñas con propósitos de explotación sexual y pornografía. Anualmente ganan más de 10 mil millones de dólares. Lamentablemente, la Procuraduría General de la República (PGR) no está persiguiendo a los cárteles por la trata de mujeres, sólo por el tráfico de drogas”, expresa en entrevista Teresa Ulloa Ziáurriz, directora para América Latina y el Caribe de Catwlac.
En su nuevo informe sobre la trata y el crimen organizado en México, adelantado a La Jornada, la organización que promueve el derecho de mujeres y niñas a una vida libre de violencia y explotación sexual, incluye estadísticas cuantitativas y cualitativas en los estados y ciudades de origen de la trata, los factores de vulnerabilidad, las rutas de tránsito, el fin del ilícito y su modus operandi, el tipo de perpetrador solitario o de crimen organizado y los cuatrocárteles de la droga que han incursionado en este próspero delito.
“Los grupos del crimen organizado, particularmente los cárteles del Golfo, Los Zetas, Nuevo Milenio y los Caballeros Templarios, las levantan para usarlas dehalconas desde los 12 años; luego las convierten en sicarias, mulas o esclavas sexuales de los jefes de plaza, y cuando se cansan de ellas, simplemente las matan y les desfiguran el rostro para hacer más difícil su identificación. Lo que más nos preocupa es que hemos empezado a ver un vínculo con desaparición de un periodo de tres a seis meses y luego feminicidio”, dice.
El informe titulado Estadísticas cualitativas y cuantitativas para medir el efecto de las nuevas formas de criminalidad violenta contra las mujeres: la trata de mujeres, niñas y adolescentes y sus vínculos con la delincuencia organizada traza un mapa delictivo por Estado de las nuevas violencias contra las mujeres y cómo el avance de la criminalidad en México ha afectado sus vidas, sin que losoperativos oficiales ofrezcan seguridad a las mujeres. Analiza los niveles de impunidad sobre la trata y la eficiencia de la respuesta gubernamental: “Las mujeres vivimos con miedo, y ya no se sabe quiénes son peores, si los cuerpos policiacos y las fuerzas armadas, o los cárteles de la droga”.
Desaparecidas en Apodaca
Hace tres años, Guadalupe Jazmín Torres Rivera desapareció en Apodaca, Nuevo León. Durante una semana secuestraron a más de una docena de jovencitas en el mismo barrio; algunas fueron levantadas en la calle, en la parada del autobús y otras fueron sacadas de sus casas a punta de pistola. Sus casos están incluidos en el informe de Catwlac.
Desde entonces han desaparecido más de 200 mujeres en Apodaca y otras tantas en el municipio de Guadalupe, dice Isabel Rivera, madre de Guadalupe Jazmín, quien junto a otras madres de desaparecidas (más de 500) han emprendido una incansable lucha por su localización.
Las autoridades no las están buscando. Es la misma discriminación desde que empezamos. Las discriminan por ser mujeres y luego no las buscan. Lo último que nos dijo un ministerial es que ellas se fueron por gusto. Yo le contesté que ellas no harían eso y que su argumento era una excusa para no buscarlas, pero les da igual, comenta Rivera, quien ha observado cómo los expedientes permanecen igual, sin avance, a pesar del tiempo transcurrido.
Las madres han señalado a las autoridades la necesidad de buscar a las jóvenes de entre 15 y 23 años en los locales de servicios sexuales, como las salas de masaje, los llamados men’s club, los prostíbulos y los table dance en la entidad:Pero la policía ministerial de Nuevo León no entra ni las busca allí; no se meten. Nunca han hecho una redada para localizar mujeres en situación de trata. Queremos que se investigue a fondo.
La última noticia que tuvo de Guadalupe Jazmín fueron dos llamadas en 2012.Las dos fueron en fechas simbólicas: una el día en que a ella la secuestraron saliendo de dar clases de baile en el DIF, y la otra, en el cumpleaños de su hija. La operadora me dijo si yo aceptaba la llamada de un familiar de Torreón, Coahuila, pero luego cortaba. La policía dijo que las llamadas fueron realizadas desde un banco HSBC y me dijeron que iban a buscar los videos, pero no cumplieron.
Isabel Rivera cuenta que no hay un solo día que no piense en su hija y que su nieta de seis años le da la fuerza para seguirla buscando: Estas llamadas son una señal de que está viva. Yo la siento. Me llena de esperanza. Tengo fe de encontrarla. Ella tiene que regresar.
El rescate
El informe de Catwlac incluye las formas de rescate y daño de las víctimas. En los seis años recientes esta organización ha logrado rescatar a mil 37 víctimas: El problema es que hemos podido ubicar a algunas, todas adolescentes entre 12 y 16 años, pero no pueden dejar de trabajar para ellos, porque están amenazadas de muerte, tanto ellas como sus familias, lo que las lleva a paralizarse. Por un lado, la amenaza del grupo delictivo y por el otro, la del Ejército, que ahora las está deteniendo y enviado a los juzgados para jóvenes en conflicto con la ley penal.
Foto
Isabel Rivera frente a la foto de su hija desaparecida, Guadalupe Jazmín Torres RiveraFoto Sanjuana Martínez
Foto
Karla Lorena Villarreal muestra un retrato de su hija desaparecida, Karla Mafielli SuzukiFoto Sanjuana Martínez
Según las estadísticas del más reciente informe sobre trata de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) 90 por ciento de este delito es con fines de explotación sexual, pero las autoridades mexicanas no lo toman en cuenta cuando realizan operativos: “Lo que realmente pasa en muchos de los casos es que aun estando bajo el control de sus tratantes o explotadores, las mujeres en situación de trata las dejan a cargo de las nuevas mujeres o niñas reclutadas, y al llegar el operativo policial o militar, son detenidas y llevadas ante la justicia como presuntas culpables y el verdadero tratante o explotador, nunca responde frente a la justicia. Las autoridades no han entendido bien el delito. No se le está dando prioridad. Persiguen la extorsión, el secuestro, la piratería, pero no le entran a la trata. El delito no está siendo perseguido y socialmente está naturalizado”, afirma Ulloa Ziáurriz.
El rescate de las víctimas mexicanas de trata trasciende las fronteras: Hemos encontrado a muchas chicas del otro lado, concretamente en Nueva York, a las que pasaron por Reynosa, Tamaulipas, donde las inician. Tenemos una rescatada allá y una chica registrada en el padrón de Reynosa con el nombre y los papeles de la que tengo en Nueva York. Les cambian la identidad. Las pasan por McAllen, Texas, y como no se persigue el delito, 99 por ciento de los casos quedan en la impunidad.
Ulloa Ziáurriz fue una de las precursoras de la nueva ley para prevenir, sancionar y erradicar los delitos de trata, pero está convencida que se necesita reformarla: Lamentablemente en el Senado la echaron a perder, los cambios que le hicieron los legisladores priístas fueron para generar mayor impunidad. Y en este gobierno no hemos escuchado ni una sola manifestación contra la trata de Enrique Peña Nieto o de su gabinete.
El nuevo informe exhibe la poca efectividad de las actuaciones de las autoridades mexicanas en la persecución del delito y en el acceso a la justicia para las víctimas. El año pasado, por ejemplo, sólo hubo 31 consignaciones por este delito, pero se lograron únicamente dos sentencias a escala federal y siete en los estados, aunque dos absolutorias.
El problema más grave que tiene la PGR es que la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) no tiene facultades para nada. La crearon para callarnos la boca, pero no funciona, al final de cuentas sólo tiene competencia para los asuntos federales y donde no hay delincuencia organizada. Hay que cambiarla.
Las complicidades
El informe de Catwlac ubica los focos rojos del país en la incidencia de mayor número de desapariciones de mujeres y niñas con fines de trata y explotación sexual: Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Zacatecas, Durango, Chiapas, Oaxaca, estado de México, Hidalgo, Baja California Sur, Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala y Zacatecas.
La investigación cruza los datos de desapariciones y las vincula con la frecuencia de feminicidios: “Son feminicidios con razgos similares y características de una violencia salvaje. Los cuerpos aparecen todavía con fauna cadavérica. Los cráneos están separados de los cuerpos, la mayoría son cráneos limpios y con la mandíbula separada. Tienen golpes en todo el cuerpo, quebrados los dientes de enfrente, sus manitas crispadas, y algunas están completamente con la pelvis y las piernas desarticuladas por las violaciones. Creemos que este modus operandi está directamente relacionado con la posibilidad de evitar la identificación, porque les arrancan el tendón que une la quijada y es el más fuerte que tenemos en el cuerpo para obtener el ADN y la mayoría de las procuradurías de los estados no cuentan con la tecnología para ese tipo de prueba, algunos ni siquiera para sacar el ADN”.
Con base en su experiencia, Ulloa Ziáurriz afirma que la trata en México es un negocio constituido por redes de complicidad entre el poder político, económico y el crimen organizado, y hay nexos entre hombres propietarios de negocios sexuales metidos en política. Según la PGR, unas 800 mil mujeres adultas y 20 mil menores son obligadas a ingresar a las 47 redes de trata que existen en el país: “Hay intereses muy fuertes. Después de violarlas se las llevan a explotarlas a losmen’s club y lugares como los masajes eróticos, que ahora se han extendido de forma alarmante en todo el país, donde hay servicio de prostitución. Son lugares que se han convertido en los nuevos negocios de lavado de dinero procedente del narcotráfico”.

domingo, 6 de enero de 2013

Las Magdalenas


En la zona de tolerancia de Tijuana laboran más de 4 mil mujeres de entre 15 y 60 años
Organización, salida de sexoservidoras de BC ante persecución y despojo policiacos
Querían sexo o dinero a cambio de dejarnos trabajar; ahora no las tocan, dice el activista Víctor Clark
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Trabajadoras sexuales en la Zona Norte de TijuanaFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 30 de diciembre de 2012, p. 9
Tijuana, BC. Al atardecer, en la Zona Norte las esquinas están cubiertas. Mujeres desde los 15 hasta los 60 años permanecen paradas, esperando al próximo cliente. En los hoteles, los precios se exhiben a la entrada: 25 pesos por media hora, más papel higiénico. La tarifa por un servicio básico es fija: 200 pesos.
La aparente anarquía del trabajo sexual en las calles Primera y Niños Héroes, en la famosa Coahuila o Constitución, ubicadas en el corazón de la zona de tolerancia de Tijuana, donde laboran más de 4 mil mujeres, la mayoría provenientes de otros estados de la República, tiene ahora una organización única en México: Las Magdalenas.
Se trata de un grupo de trabajadoras sexuales que, hartas de la persecución y extorsión de la policía, decidieron organizarse hace unos años para defender sus derechos y combatir la corrupción de las autoridades municipales, que les exigían una cuota o favores sexuales.
Los policías nos molestaban demasiado. Querían sexo a cambio de dejarnos trabajar; a veces, entre unos y otros, querían cuatro o cinco veces al día. Nos andaban correteando. No nos dejaban trabajar. Y si no queríamos darles sexo, teníamos que darles dinero. Nos quitaban lo que habíamos hecho. Nomás nos estaban cuidando para ver cuántos clientes entraban y entonces se venían sobre nosotros, dice Ivone, trabajadora sexual en esta zona, desde hace más de 14 años.
El hostigamiento fue tal, que los policías las perseguían con el argumento de que estaban infringiendo la ley, aunque no estuvieran laborando: “Las patrullas hacían cacería de mujeres. Nos sacaban de los cuartos, se metían y nos echaban gases; nos agarraban en cualquier parte, incluso si uno estaba comprando algo, llegaban y nos decían: órale, vente; no te hagas, tú trabajas en eso, dice Irma, de 45 años, sexoservidora desde hace más de 20 años.
Desesperadas, sin poder contener la ola de despojos, acudieron a pedir ayuda a Víctor Clark Alfaro, director del Centro Binacional de Derechos Humanos. En una semana llegaron alrededor de 100 trabajadoras por la persecución. Les propuse cuatro cosas: documentar los casos, crear una organización, ofrecer una conferencia de prensa y convocar a una reunión con autoridades. Y cumplimos las cuatro, dice en entrevista, mientras recorre la zona de tolerancia.
Fue así como nació la asociación Vanguardia de Mujeres Libres María Magdalena, que agrupa a trabajadoras sexuales; la mayoría son pobres, católicas, campesinas sin experiencia urbana, analfabetas o con primaria incompleta, que llegan a la ciudad cada semana para atender la alta demanda de una de las ciudades con mayor índice de trata de mujeres con fines de explotación sexual.
A partir de entonces, la vida les cambió. Se organizaron para defenderse: convocaron a manifestaciones, crearon una representación ante las autoridades, rentaron un local por 250 pesos para realizar sus reuniones cada semana, se deshicieron de los padrotes y finalmente se ganaron el respeto de las autoridades municipales.
La persecución policiaca terminó, dice Clark Alfaro. Ahora no las tocan; me siento muy orgulloso de lo que han conseguido. Su organización es única en el país. Lamentablemente, sabemos que las mujeres que no están organizadas y trabajan en la Zona Norte siguen sufriendo violaciones a sus derechos.
Insultos y violencia
La acera de calle Primera está llena de mujeres vestidas con ropa ceñida, corta y pronunciados escotes. La mayoría usan zapatos con tacones de vértigo. Ellas soportan no sólo las inclemencias del clima, también los improperios de la gente y en ocasiones la violencia de los clientes.
Irma está colocada estratégicamente cerca del hotel. Tiene 45 años y trabaja de ocho a 10 horas diarias. Es de Veracruz y llegó a esta ciudad hace más de 20 años. Tiene dos hijos que cuida su madre en aquel estado; ella les envía dinero para su manutención.
La mayoría de sus clientes son hombres casados: Me da coraje; pasan las mujeres y se ríen de nosotras y nos señalan frente a sus hijos. Según esto, es gente de la sociedad; entonces yo digo: yo no soy de la alta sociedad, pero por lo menos a mis hijos no les enseñaría a señalar a los demás. La gente no sabe, a lo mejor algún familiar se dedica a eso, sin que sepan. Dicen que trabajamos en esto por gusto. ¿Por gusto estamos oliendo las patas a un hombre que llega todo sudado y huele mal?... ¿Eso es por gusto? Pues no, fíjese que no. Estamos aquí porque necesitamos sacar adelante a nuestros hijos.
No todas se disciplinan
Es una de las fundadoras de Las Magdalenas y se ha convertido en interlocutora de trabajadoras sexuales: “Nuestra lucha funcionó, si no, no estaríamos aquí. Ahora hay muchas malandras, mujeres que no saben lo que costó que nos dejaran trabajar en la calle”.
Desde hace algunos años, la competencia aumentó considerablemente. Miles llegan cada año para trabajar en este oficio y no todas están dispuestas a disciplinarse ni acatar normas: Queremos que respeten los lugares de las que tenemos tiempo. No estamos nomás porque sí, sino porque hemos luchado. Unas si lo entienden, pero otras no. De cualquier forma, si se vienen los problemas, se van a venir para todas. Van a barrer con todas. Todas las de allá trabajan muy a gusto porque nosotras tuvimos que luchar contra la policía.
Irma está colocada en medio de una calle llena de tiendas y restaurantes y afronta todo tipo de riesgos: Siempre estamos en riesgo. La gente pasa y te señala. Pero ellos no saben lo que nosotros padecemos. En el momento que uno entra al cuarto, no sabemos si ese hombre te va a atacar. Uno llega a un acuerdo antes de ir al hotel, pero luego ya estando ahí, a veces ellos quieren salirse de lo convenido. Mi forma de trabajar es aclarar antes, les digo cuáles son las condiciones.
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Trabajadoras sexuales de Tijuana señalan que lo que más les afecta es aguantar a las señoras de la alta sociedad que las señalanFoto Sanjuana Martínez
Añade: “Las malandras les hacen de todo lo que ellos quieren, incluso por unglobito (cocaína). Entonces, ellos piensan que todas somos iguales. Lo que no saben es que los van a quemar (robar). Hay diferencia entre ellas y nosotras. Yo no estoy por un globito o para que me inviten a fumar. Un globito cuesta 60 pesos. Uno a veces se la rifa”.
Y continúa con una especie de monólogo: “te quieren dar poco y luego te dicen: ‘te voy a pagar al último’. Y entonces yo les digo: ‘mira, no estoy hablando con un borracho, y tú no estás hablando con una drogadicta. Si estamos acordando lo que vamos a hacer, yo te voy a cumplir, pero tú tienes que pagarme primero. Ya a la hora de la hora, ellos se pasan de la raya; es allí donde salen los golpes o algo peor, porque luego no te quieren pagar. Y luego quieren que les haga uno de todo, y eso no. Algunos clientes me preguntan: ‘¿soy el primero?’... Y les contesto: ‘¿para qué quieres que te diga si eres el primero? Si te digo que eres el primero no me vas a decir: mi hija, ten otros 100 pesos. ¿Verdad? Si eres el primero, tercero o quinto, eso no tiene que ver nada. La tarifa son 200 pesos. No podemos cobrar más por la competencia que hay de las malandras”.
Cuenta que lo que peor sobrelleva son los prejuicios de la gente: A esas señoras que nos señalan, yo les pediría que educaran a sus maridos, que por lo menos los enseñaran a que se protejan y se bañen. Esos hombres son los que más andan aquí, y luego pasan con sus señoras y se sienten los muy dignos. Y bien que se sirven de nosotras.
A Irma le gustaría tener la oportunidad de trabajar en otro empleo, pero los sueldos son muy bajos: El problema no es salirse de esto, el problema es sobrevivir. Mis dos hijos van a la escuela. En mi familia soy la mayor de ocho. Mi preocupación es que mi mamá y mi papá tengan dónde vivir. Trato de ayudarlos, pero con mis hijos ya no puedo. Tengo amigas que han puesto sus negocios, pero luego vuelven. No alcanza.
Algunas han logrado salirse. En la misma zona de tolerancia hay un local dedicado a la venta de productos naturistas. Elsa, de 45 años, es su propietaria y fue una de las fundadoras de Las Magdalenas. Hace siete años dejó el trabajo sexual para emprender este negocio.
Durante 17 años soportó el precio de dedicarse al trabajo sexual. Separada, con cinco hijos pequeños, no encontró otra forma de sacarlos adelante. Los dejó a cargo de su madre en el Distrito Federal y se vino a Tijuana a trabajar: Éramos muy extorsionadas por los policías; sufríamos muchos atropellos de las autoridades. Nos amenazaban, había más violencia, pero aprendimos a organizamos para defendernos.
Hace siete años, uno de sus clientes la animó a dejar esa vida. Ella, que siempre había soñado con cambiar, aceptó el amor de ese hombre que ahora es su pareja, y empezó a estudiar secundaria y la preparatoria: Soy como un drogadicto que se quiere rehabilitar. Me ha costado mucho. Se me ha hecho muy difícil, es un cambio de vida de 180 grados.
Sus hijos se vinieron a vivir con ella y ahora tiene cinco nietos que durante la entrevista corren por el negocio: Cuando la gente sabe que trabajé en eso, que es un tema tabú, a veces se me cierran las puertas. Es luchar contra viento y marea. La verdad, ha sido muy duro por los prejuicios, pero he salido adelante. Tengo aquí a todos mis hijos, también por eso lo hice, porque ya ellos están grandes. Cambié de vida por ellos. Todo lo que hago, lo hago con gusto, con placer. Me siento orgullosa y satisfecha. He avanzado mucho.
Entre risas, Elsa confiesa que siempre fue una soñadora, muy luchadora. Y ahora da talleres y charlas a otras mujeres a quienes anima a cambiar de vida y cumplir sus sueños: Es muy difícil superar los malos recuerdos de mi trabajo anterior, pero se logra salir adelante viendo a mis hijos realizados. Yo fui el motor que los impulsó y gracias a eso se cierra cualquier herida.
Ivone, de 38 años, integrante de Las Magdalenas, confiesa que desea dejar el trabajo sexual. Está parada frente a un hotel y espera a su siguiente cliente:Desgraciadamente, ya no es como antes, ya no hay mucho trabajo. Antes tenía la cola de clientes que daba la vuelta. Ahora, al día hago dos. Y cuando muy mal me va, ni uno; ni para una soda.
Tiene dos hijos que mantener, el menor de 10 años: Si no trabajo, no puedo sacarlos adelante; hay que pagar renta, escuela, servicios, comida... y luego sola. El papá nos abandonó. ¿Trabajar en otra cosa? Lo hice un tiempo, pero no completaba. Trabajé en las maquiladoras y no sacaba el mes, no pude. Me pagaban poquito, sólo completaba para mi comida y mi pasaje. La pobreza me llevó a trabajar en esto. Ni modo.
Víctor Clark, que ha asumido la defensa de las trabajadoras sexuales con vehemencia, se siente satisfecho de los logros de Las Magdalenas: Tienen conciencia política y social. Estas mujeres conocen sus derechos; su autoestima es mucho más alta que la de las otras trabajadoras que no están organizadas. Han aprendido que organizarse tiene una ventaja fundamental: la defensa de sus derechos.