sábado, 23 de febrero de 2013

Los desaparecidos de PEMEX


Familias buscan a 38 petroleros desaparecidos
Parece que se los comió la tierra...
Empresa, sindicato y gobierno se han desentendido
Foto
Los entrevistados, con fotos de sus familiares desaparecidosFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 17 de febrero de 2013, p. 8
La asamblea del comité de huelga de la sección 49 del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) de Cadereyta Jiménez, Nuevo León, para pedir un aumento salarial acababa de terminar y, saliendo del evento, un comando de encapuchados fuertemente armado secuestró a varios petroleros durante una semana: en total, fueron privados de su libertad 38, entre ellos el secretario general de esa sección.
Era mayo de 2007 y desde entonces el silencio de Pemex, del líder del STPRM, Carlos Romero Deschamps, y el resto de autoridades estatales y federales, que nunca se pronunciaron sobre este caso, sorprende e indigna a familiares de las víctimas, que continúan buscándolos.
Basados en las últimas informaciones que hablan de un remplazo de Romero Deschamps al frente de uno de los sindicatos más poderosos del país, luego de tres relecciones, 18 años en el poder, tres veces diputado federal y dos senador; los familiares ven una luz de esperanza con la posible llegada de un nuevo líder sindical, que por fin haga algo por los petroleros desaparecidos.
Mi papá era muy allegado a don Carlos (Romero Deschamps), era su amigo, pero él nunca hizo nada por él, ni por ninguno de los 38 petroleros desaparecidos, dice en entrevista Josué Hilario Vega Estrada, hijo del líder sindical de la sección 49, Hilario Vega Zamarripa, y sobrino del petrolero David Fernando Vega Zamarripa, también desaparecido.
Rosario Ibarra de Piedra, fundadora del Comité Eureka, no tiene dudas: Por estatutos, Hilario Vega Zamarripa era el sucesor natural de Carlos Romero Deschamps como líder nacional del sindicato. No sabemos si eso le molestó. Tal vez a eso obedece su silencio, dice en entrevista con La Jornada.
Casos similares
A los 38 petroleros desaparecidos en Cadereyta Jiménez se unen otros casos, como los 16 secuestros desde 2007; nueve en Tamaulipas, dos en Campeche, Veracruz y Tabasco y uno más en Nuevo León. En 2010 secuestraron a 10 petroleros, uno en 2009 y dos en 2008.
Hace ocho meses, petroleros que buscan la democratización de la sección 34 enviaron una carta a Felipe Calderón, porque las desapariciones ocurrieron durante su mandato y las familias de los petroleros desaparecidos quedaron en la indefensión:
“Los petroleros de planta, y en especial los que estaban comisionados y los que tenían cargos sindicales, fueron sacados de la nómina de tal forma que a partir de enero de 2009 ya no les depositaron su salario. El argumento fue que estaban comisionados por el sindicato y el 31 de diciembre de 2008 concluyó el periodo. Sin hacer ningún tipo de investigación, ¿sin saber que estaban desaparecidos? A los trabajadores transitorios les fue peor: a ellos les dejaron de pagar de inmediato, al no presentarse a laborar se les tomó como renuncia. Incluso se sugirió a los familiares que hicieran el trámite de fallecimiento”.
Y añaden: “¿Por qué los altos funcionarios de Pemex están empecinados en ocultar información y en no reconocer la desaparición de 38 trabajadores de esa industria, entre el 16 y el 21 de mayo de 2007? Cuando sus familias existen y están tratando por todos los medios de dar con ellos y encontrarlos. Como ellos dicen, ‘vivos se los llevaron, vivos los queremos’... Porque en realidad es impresionante que desaparezcan 38 personas y las autoridades se queden calladas, y cuando las familias de los desaparecidos les preguntan, digan que no saben nada. Este hecho no puede ser más lamentable”.
Vega Estrada afirma que los familiares de los 38 petroleros desaparecidos se sienten abandonados tanto por Pemex como por el STPRM: Nos dejaron solos. Se supone que un líder sindical está para proteger a sus agremiados. En este caso, don Carlos (Romero Deschamps) nos abandonó. No hemos visto nada. Ellos están desaparecidos, no muertos, y Pemex sólo se amparó con los permisos.
Los familiares interpusieron denuncias ante la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León, la Procuraduría General de la República, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pero no hubo ningún resultado.
Nadie los está buscando. Tampoco nadie pidió rescate, dice Nelson de Jesús Vega Estrada, hijo del líder petrolero desaparecido, al señalar que en su familia hay 10 trabajadores de Pemex y recordar que en 2007 hubo más de 100 desaparecidos en Cadereyta Jiménez, Nuevo León.
Desapariciones forzadas
Las familias de los 38 petroleros desaparecidos han tenido que soportar el estigma que cae sobre los secuestrados: Hay gente que dice que andaban mal, pero si hubiera andado mal mi padre lo hubieran presentado ante las autoridades, nos hubieran cateado o incautado nuestras propiedades. O nos hubieran matado a nosotros, dice Josué Hilario, al tiempo que pide justicia para todos.
Parece que se los comió la tierra. Nadie habla de ellos, a nadie parece importarle. Nadie le mueve. Están en el limbo. Y no es justo. Es muy duro para todos, sobre todo para nuestros abuelos, porque son dos hijos desaparecidos. Seguimos con la esperanza de que van a aparecer vivos. No sé qué haya detrás de todos estos casos. Debe haber algo.
Las hipótesis sobre la desaparición se centran en agentes del Estado o del mismo sindicato petrolero: Son desapariciones forzadas. La palabra levantones “es la forma vulgar de decir desaparición forzada, un delito tan grave”, dice de manera contundente Rosario Ibarra de Piedra.
Son trabajadores que estaban luchando por sus derechos, pero aquí consideran al petróleo de ellos y no del pueblo de México, y eso es lo más grave. Se trata de desapariciones forzadas. Tenemos que seguir luchando para que esto no se repita y los dejen libres. Sus compañeros tienen en sus manos el derecho de rescatar a los desaparecidos. Ellos deben protestar para que los entreguen y los saquen de donde los tengan, dice.
Desde un principio, Ibarra de Piedra asumió la defensa de los 38 petroleros desaparecidos. Dice que existe la posibilidad que el secuestro lo hayan hecho fuerzas del Estado como el Ejército, la Marina o las policías.
No hemos dejado de pedir que los entreguen, que los regresen. Los campos militares y las bases navales son los lugares idóneos para que el mal gobierno se lleve a la gente. Son inexpugnables.
Y añade: A muchos se los ha llevado el Ejército. La mayoría han estado en campos militares, bases navales, según nos dijeron algunos de los rescatados.
A sus 86 años, sigue activa y comprometida con las causas más justas y está convencida de que las desapariciones de petroleros tienen un común denominador:La amalgama del grupo petrolero tiene influencia y puede hacer cambiar importantes decisiones. El petróleo es una de las riquezas del país y si ellos están bien organizados tienen una fortaleza de defensa de sus derechos y eso puede molestarle al gobierno.

jueves, 14 de febrero de 2013

Maude Versini & Arturo Montiel


Ex esposa de Arturo Montiel teme que éste se beneficie con el arribo de Peña al poder
Sería monstruoso un intercambio de Cassez por mis hijos: Maude Versini
Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de febrero de 2013, p. 10
¿Fue un intercambio entre países la excarcelación de Florence Cassez a cambio de la permanencia en México de los tres hijos de Arturo Montiel? Esa posibilidad es uno de los grandes temores de la francesa Maude Versini, madre de los pequeños retenidos por el ex gobernador del estado de México: Sería monstruoso hacer un intercambio así. Perdería a mis hijos y no los puedo perder. Voy a seguir luchando por ellos hasta que me muera. Los voy a recuperar a como dé lugar.

Versini ha pasado los últimos 14 meses sin ver a sus hijos. Sus días se prolongan en la angustia y la desesperación por la lentitud de la justicia mexicana, que en un principio le dio la razón y ahora avanza a paso de tortuga para devolverle a sus pequeños.
La llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia podría significar también el beneficio judicial a Montiel para concederle la patria potestad de sus hijos a cambio de la entrega de Florence Cassez: Sería una jugada muy injusta. Se demostró mediante los juicios en México y del procurador de Justicia de Francia que yo no tenía nada que ver con el maltrato argumentado y que no era justificado. Se ha demostrado tanto en México como en Francia que yo no soy una mala madre y que amo a mis hijos, dice a La Jornada.
Versini se resiste a creer que ambos países hayan hecho un acuerdo extrajudicial sobre su caso, pero sabe que cualquier cosa puede pasar: Los franceses no creo, aunque todo puede ser posible. La verdad no sé. No podré estar segura jamás. Lo que me da miedo es que el licenciado Montiel haya metido la mano en este procedimiento judicial. Temo que estos juicios no sean imparciales.
Sabe que existe gran influencia de su ex marido sobre Peña y que puede existir un acuerdo de Estado por encima de lo legal: Es su mentor político. Tengo miedo, porque Montiel siempre ha tenido el brazo muy largo. Tengo miedo porque hay un vínculo entre Montiel y la cúpula de los priístas. Estoy angustiada porque temo que ejerza presiones. Temo no tener un juicio transparente, honesto.
Dice que ambos países deberían respetar los convenios internacionales y apegarse a la ley: Aunque les cueste trabajo devolvérmelos porque son hijos de Montiel, habrá que hacerlo. Ni modo. Aunque lo quieran apoyar, no pueden dejar que esos niños se queden con un padre que los ha retenido de manera ilegal.
Ruptura y retención
Maude Versini conoció a Montiel en 2001, cuando lo entrevistó para un reportaje especial. Un año después, el 23 de junio de 2002, se casó con él cuando era gobernador del estado de México. De esa unión nacieron en Huixquilucan, estado de México: Adrián y Sofía (23 de marzo de 2004) y Alexi (21 de julio de 2005).

Tras cinco años de matrimonio, el 29 de noviembre de 2007, se divorciaron y se acordó la custodia a la madre con domicilio principal en París. Su padre los vería durante las vacaciones. Y así fue hasta diciembre de 2011, cuando Montiel, de manera unilateral, decide retener a los niños con el argumento de supuesto maltrato de la madre a los hijos.
Los testimonios de las niñeras contratadas por el mexiquense fueron fundamentales: Fue una mentira. No voy a maltratar a mis hijos delante de niñeras que fueron escogidas por mi ex marido. Es una barbaridad.
Y así lo demostró tras una investigación y cientos de testimonios. En marzo pasado, el procurador general de Justicia de Francia descartó situación de maltrato. La estrategia de Montiel, cuenta Versini, es en realidad una venganza, porque ella no ha querido regresar con él: Fue una trampa que armó. Me dejó creer que teníamos una buena relación. Me dejó creer que estaba contento cuando nació mi hija. Me dejó creer que estaba contento con su vida. No sé si todo esto es su venganza por haberlo dejado y por haberme regresado a vivir a Francia.
Asegura que sus hijos, que nunca los vieron juntos, le decían que regresara con su papá: “Mis hijos me decían: ‘Mamá, ¿por qué no te regresas a vivir con papa?’ Cuando me separé los grandes tenían dos años y Alexis uno. Imagino que eso se los dice Montiel. Él me lo estuvo diciendo muchas veces al teléfono. Me hizo proposiciones para volver. Me decía: ‘¿Por qué no empezamos de nuevo todo?, ¿por qué no lo intentamos de nuevo?’ Él ya estaba casado y yo también. Le decía: ‘eso ya terminó’. Nunca le di esperanzas.”
Montiel se volvió a casar después del divorcio. En 2009 ella se casó con Philippe Lancry, con quien tuvo a su hija Tara, actualmente de cuatro años: “Desde que he vuelto a hablar con los medios, el señor Montiel ya no me quiere pasar a mis hijos. Me castiga. Cada vez que abro la boca, cada vez que hago una declaración se molesta y ya no me toma las llamadas. Yo llamo diario para hablar con mis hijos y no me contesta. Le escribo mails y los guardo para mis hijos. Quiero que sepan cuánto he luchado por ellos. Todo lo que hago lo guardo como prueba; testimonios para mis hijos, para cuando estén más grandes y puedan entender exactamente lo que ha pasado. Lo que me está haciendo vivir es monstruoso, de verdad. Ya no sé qué hacer”.
Política y justicia
Los niños viven en una casa de Montiel denominada Los Encinos, en el kilómetro 44.5 de la carretera México-Toluca, municipio de Lerdo, estado de Mexico.

Versini buscó al Ministerio de Justicia francés para denunciar el secuestro y empezó un juicio internacional en marzo pasado en un tribunal federal de Toluca. En mayo ganó el juicio y se ordenó a Montiel regresar a los niños a Francia, pero él apeló. En julio pasado, Versini ganó el juicio de apelación, pero Montiel se amparó en agosto.
Desde entonces, la audiencia para ese amparo ha sido pospuesta. La última fecha será el 20 de febrero: “Creo que en un principio no pudo hacer nada, porque gané en las dos primeras instancias. Fue transparente y leal la juez. Pero desde agosto estoy atrancada, totalmente perdida, esperando para que me den fecha para la audiencia y para que traten mi asunto que se ha convertido en la papa caliente de la que nadie quiere hablar ni ver. Cuando vino Peña a París me pregunté si tocó el tema: Les devolvemos a Florence Cassez, pero nos quedamos con los niños de Versini y Montiel, dice.
El miércoles 7 de febrero sostuvo una reunión con el equipo del presidente François Hollande: Eramos 12 en una mesa hablando de mi asunto. Yo les comenté mis miedos, y ellos lo descartaron, pero claro, tampoco me lo van a decir, si así fuera. Me dijeron que, al contrario, que habían tocado mi tema y dicho y mostrado su preocupación por el asunto Versini-Montiel, y que el señor Peña había comentado que era un asunto estrictamente privado, pero que apuntaban y anotaban y se quedaba como asunto pendiente, pues.
Sin embargo, Versini no ha podido hablar ni con Hollande ni con Peña: Su director de Comunicación me aseguró que el presidente francés seguía mi caso de cerca. Que no me iba a abandonar, que estaba muy pendiente de todo.
El lado oscuro
Versini asegura que ella se casó con un Montiel diferente, quien cambió recientemente: “Cuando me dicen ‘tú sabías con quién te casabas’. Pues no. Yo me casé enamorada de un hombre distinto. No conocía el lado oscuro de Arturo. Ese lado lo conocí después. De hecho, después de cuatro años separados con nuestras vidas rehechas, yo no hablaba mal de él. Descubrí la otra faceta de Montiel apenas.

–¿Usted no vio el lado oscuro de Montiel antes de casarse?, por ejemplo, ¿no vio su enriquecimiento ilícito?
–Yo lo conocí con ese patrimonio en 2002. Ya era gobernador y tenía cierto nivel de vida. Quizás la gente que lo conocía antes puede decir oh là là, si se enriqueció muchísimo. Yo lo conocí ya rico, entre comillas.
–¿Por qué cree que le está haciendo esto?
–No sé qué busca este señor: ¿vengarse?, ¿recuperarme?; no sé si es su amor propio y su voluntad de hacerme daño, lastimarme. Es insoportable. Es un infierno. Es como un túnel del cual no salgo y no veo ni siquiera la luz. Estoy totalmente en la oscuridad. Vivo pensando a veces que nunca los volveré a ver.
Entre sus mayores preocupaciones es que Alexi es autista y necesita cuidados especiales: Es un niño que necesita a su mamá. Lo vi de lejos cuando fui a buscarlo al colegio y le dio miedo verme. Le han dicho tantas cosas horribles de mí, que se espantó. Eso me destroza. Vivir esto es terrible.
Lo peor, dice, es que Montiel prácticamente no está con ellos, los deja con niñeras, hermanas y otros parientes. Su intranquilidad es que ambos tienen distintas formas de educar: El papá los ha comprado. Les compra todo lo que quieren. Cosas que yo no quería ofrecerles. Yo eduqué a mis hijos con muchas reglas, disciplina y valores: el esfuerzo, el trabajo, el respeto. Yo no quería pudrir a mis hijos como muchas veces las personas con dinero y poder económico hacen. Ahora viven con el papá en México y es el Club Med. Les compra todo lo que quieren. ¿Cómo voy a luchar?... Yo no tengo cocineros, meseros, choferes, guardaespaldas. Yo tengo una vida normal en Francia.
Insiste: Lo único que quiero es un juicio honesto, transparente, leal. No quiero que Montiel intente comprar a nadie, ni presionar. Busco justicia. Justicia se hizo en Francia, donde declararon que nunca maltraté a mis hijos y, si fue así, quiero que me los devuelvan.

martes, 5 de febrero de 2013

Vallenato, drogas y marginación


La masacre del grupo Kombo Kolombia ha generado miedo entre los ejecutantes
Droga y violencia en Monterrey; muertes al compás de la música
En los funerales, a los 17 muertos los despidieron con canciones a ritmo de vallenato
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 3 de febrero de 2013, p. 32
Se fue una voz/ se fue un amigo/ se fue el cantor, dice el vallenato que retumba en el cementerio municipal de San Jorge, en Monterrey, Nuevo León, donde sepultaron a varios de los 17 integrantes del grupo Kombo Kolombia a ritmo de música colombiana; un sonar ligado a la marginalidad, que en sus inicios era de pandilleros y drogadictos y se fue extendiendo socialmente hasta adentrarse en el gusto musical de algunas bandas del crimen organizado.
A Monterrey se le considera la segunda capital mundial del vallenato, después de Valledupar, Colombia; una música que empezó a escucharse en la década de los sesenta gracias a los sonideros del barrio de San Luisito, en la colonia Independencia, y después se convirtió en subcultura de miles de jóvenes, la mayoría de colonias populares.
Al ritmo de vallenato despidieron al Kombo Kolombia Foto: Sanjuana Martínez

Pese a la violencia, el ámbito festivo de este ritmo permitía, con ciertos riesgos, a un centenar de grupos como el Kombo Kolombia amenizar los bailes de tardes y noches en bares, cantinas y salones, pero la matanza de músicos, más de 60 en los años recientes, ha generado miedo y éxodo para este tipo de trabajo.
Ya no voy a tocar, me voy a quedar sólo con la chamba de obrero, dice el guitarrista Abraham Galván, El Bubu, del grupo Luz de cumbia, quien debido a la inseguridad hace unos meses buscó trabajo en una fábrica: Me dan mil pesos a la semana, muy poquito, pero es preferible. Es mejor dejarlo a estar siempre en riesgo. Aquí ya no se puede ser músico.
El vallenato regiomontano
Está esperando con una guitarra el cortejo fúnebre de sus amigos: Javier Flores Valencia, José Francisco Jiménez Díaz y José Francisco Rostro, tres miembros del Kombo Kolombia con los que formaron varios grupos: Vengo de enterrar a mi primo en Santa Catarina. Se llamaba Édgar Dimas y tocaba el trombón. Teníamos planeado juntarnos todos este fin de semana, pero nos los quitaron, se los llevaron.
Kombo Kolombia tenía tres años de haberse integrado, pero antes tenían un grupo llamado Lamento colombiano: Ellos eran buenos chavos, como nosotros. Duele que digan que andaban mal, duele que les hayan hecho eso. Todos vamos a morir algún día, pero la forma no se la merecían, dice el guitarrista.
La matanza de los 17 integrantes de este grupo, en un rancho de Mina, Nuevo León, donde fueron lanzados a una noria, ha dejado consternada a la comunidad musical. Las hipótesis de las autoridades es que el Kombo Kolombia fue contratado por Los Zetas y el cártel del Golfo llegó al bar La Carreta y los mató en venganza; otra es que los músicos debían dinero a Los Zetas y fueron masacrados por ellos.
Si era una fiesta de ellos, uno no tiene por qué saber, uno anda trabajando, vamos sobre un pesito para llevar a la casa, ¿me entiende? No preguntamos a dónde vamos, vamos a tocar nada más. Simplemente tratamos de llevar algo para comer.
Javier Flores tocaba el acordeón y Armando Moreno, El Tartán, decidió venir a darle el último adiós, cantando y tocando vallenato. Un día antes de la masacre le había hablado para juntarse a tomar, pero no pudo ir: “Justicia no se puede pedir, porque no hay. Es nomás venir a despedirlo y a cantar las canciones que a él le gustaban: Se fue el cantante y El adiós y las de Diómedes Díaz, como La reina.
Indignado, pregunta: ¿Usted cree que si uno anduviera en eso los hubiéramos enterrado en este panteón municipal, el más pobre de todos? El dinero se nota, hasta en el vestido. Somos gente humilde, de barrio, obreros, albañiles. Pero la tocada la vamos a dejar sólo para los amigos, entre nosotros nomás. Hay miedo.
Seplio de uno de los integrantes del Kombo Kolombia. Fotos: Sanjuana Martínez 
Para el antropólogo y trabajador social Lorenzo Encinas, mejor conocido comoNicho Colombia, por su programa musical en la radio, recientemente suprimido debido a la inseguridad, esa música Sudamericana fue adoptada por las pandillas en los años ochenta. Cuenta que la mayoría son autodidactas y pese al gran universo que representa, esta manifestación musical sigue circulando a través de la informalidad, sin que ninguna disquera se interese en ellos.
Cumbia, droga y diversión
El universo cholombiano, por la mezcla de cholos y la música colombiana, sigue vigente mediante la piratería y las producciones caseras. En alrededor de 200 colonias populares con más de 30 mil pandilleros, Los Zetas encontraron un “semillero de sicarios, adictos y narcomenudistas” y controlaron el negocio de la piratería y la informalidad musical: No era la primera vez que ellos tocaban en esos lugares. Su música gusta a este tipo de grupos de la delincuencia organizada. Y aunque la música es de todos, puede ser una línea de investigación.
Kombo Kolombia y otros grupos conocidos en la ciudad han actuado en lugares donde ocurrieron masacres alrededor de los llamados giros negros –El Dorado, Sabino Gordo y La Eternidad–: Hay muchas lecciones para los grupos. La sensación de pérdida y miedo es enorme. El trabajo de músico se ha convertido en algo peligroso porque no saben qué va a pasar en los bailes. Esta última matanza marca un antes y un después, afecta a todo el ámbito musical colombiano de Monterrey.
 Javier "El Paya" del Kombo Kolombia en la imagen Foto: Sanjuana Martínez
Los bailes entre semana, sábados y domingos se realizan en salones de San Nicolás, Escobedo, Santa Catarina, San Bernabé, Guadalupe o Apodaca... lugares convertidos en auténticos quemaderos de mariguana y donde abunda todo tipo de droga de calidad y bajo costo: “Ciertamente la droga es una especie de violencia simbólica. Ellos han sufrido desatención del Estado. No hay política pública en materia juvenil ni específicamente para la diversión. La hegemonía social es una fiesta y ellos no han sido invitados, siempre han estado marginados, lo mismo su música que permanece en el ámbito subcultural, underground. Y aunque mueve a millones de personas de todo tipo, sigue siendo considerada como música de pandilleros o drogos”.
Durante los funerales, grupos de amigos de los 17 jóvenes organizaron improvisados conciertos afuera de las funerarias o en los cementerios. El baile colombiano de Monterrey es peculiar y diferente al original de Colombia; aquí incluso tiene un paso agachadito simulando inhalar de una bolsa: “Kombo Kolombia se convirtió en el grupo preferido de la chaviza regiovallenata. Tocaban música estilo corralero, predominantemente bailable y prendió entre la raza. Funcionaban como grupo de amigos, igual que todos. Ninguno tiene disquera, graban su música en las presentaciones”.
El cantante Ricardo Rodríguez empezó en la música colombiana desde los 16 años. Inició un grupo con Javier El Paya, uno de los ejecutados del Kombo Kolombia, que era acordeonero de teclas y botones. Lo bautizaron Conquista vallenata: “Ganamos un concurso y grabamos un disco. Luego hicimos Vallenatos de la cumbia y ahora tenemos Escándalo vallenato. En este mundo todos nos conocemos. Es muy duro perder a 17 amigos de un solo fregadazo”.
Tocar donde nos contraten
             Chuy Rodríguez de "Los jilgeros del Norte". Foto: Sanjuana Martínez
El percusionista Mario Alberto Navarro, de 37 años, dejó de tocar hace un par de años debido al riesgo que representa: “Nosotros no sabemos si son fiestas zetas o de quien sea, es trabajo. Donde esté la tocada vamos, no preguntamos para quién es. Es muy difícil, por eso es mejor dedicarse a otra cosa”, al comentar que actualmente trabaja en la construcción.
El baterista José Natividad Hernández Torres, con 32 años de experiencia, camina por una senda del cementerio rumbo a la tumba de uno de los integrantes del Kombo Kolombia: Nos acusan de que tocamos para los malos. Si nos contratan, tenemos que trabajar para llevar el sostén a la familia. Exigimos justicia, que no quede impune. Después de esta matanza van a venir otras y no queremos vivir en eterno terror y miedo.
Vestidos igual, con sombrero, chaleco, pantalón de mezclilla y botas, Florentino Valdez y Chuy Rodríguez, de Los jilgueros del norte, aseguran que el trabajo de músico esta considerado de alto riesgo porque actúan en ranchos, pueblos y municipios alejados de las ciudades: Sales a tocar y no sabes si vuelves

martes, 29 de enero de 2013

La industria del secuestro, más boyante que nunca


En 2012 hubo más de 26 mil; en 90% participaron agentes de diversas corporaciones: estudio
Persiste la complicidad de policías en la prósperaindustria del secuestro
En los dos años recientes se duplicaron las cifras de desenlaces mortales: Fernando Ruiz Canales
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Según el estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, México es el país que más secuestrados tiene por año y donde la violencia contra la víctima es la más cruelFoto Alfredo Domínguez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 27 de enero de 2013, p. 14
Durante 2012 se cometieron en México más de 26 mil 280 secuestros, un promedio de tres por hora, y en 90 por ciento de ellos hubo participación de las distintas policías, según un estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos.
“Si en 2010 la connivencia de policías, militares o ex miembros de estos grupos en la ‘industria del secuestro’ era de 70 por ciento, el año pasado aumentó a 90 por ciento”, afirma en entrevista Fernando Ruiz Canales, presidente de esa organización no gubernamental dedicada al apoyo de víctimas de rapto.
El incremento en las cifras de plagios va unido a otro fenómeno alarmante: el desenlace mortal: “En 2008 se ejecutaban a tres de cada 10 víctimas de secuestro; actualmente se están ejecutando a seis de cada 10. Se duplicó la cifra de desenlaces mortales. Generalmente el secuestrador decide asesinar a su víctima porque siempre tiene latente el temor de que lo identifiquen. Saben que la manera más segura de continuar en este tipo de negocio ilícito es el asesinato”.
Ruiz Canales fue víctima de secuestro por la banda de La Flor, hace 10 años; lo mantuvieron cautivo 15 días hasta que por una falla logró escaparse. Desde entonces se ha dedicado a participar en negociaciones, ubicando casas de seguridad y rescate de las víctimas de secuestro.
Este trabajo se ha convertido en una actividad terriblemente peligrosa porque no sabes en quien te puedes apoyar. Hemos llegado a la conclusión de que mientras más ajena es la autoridad a este tipo de casos, es más seguro para recuperar a la víctima con el menor maltrato y con el menor daño patrimonial, dice.
Peor aún, dice que actualmente las posibilidades de que un secuestrador sea llevado a juicio penal son nulasMéxico es un paraíso para los secuestradores por la impunidad y la complicidad. La actividad ya alcanzó 100 por ciento de impunidad. Es prácticamente imposible que existan denuncias formales. Sólo uno de cada 100 casos llega al conocimiento del agente del Ministerio Público y, de esos, la mitad son negociados de manera paralela; es decir, no por la autoridad, sino por un negociador particular.
José fue secuestrado el año pasado en Monterrey. En el lapso de cinco días la banda se llevó a una docena de dueños de negocios ubicados en el centro de la ciudad: Había de todos los giros: puestos de comida, tiendas de teléfonos, ropa, refacciones. En la casa de seguridad éramos como nueve y según el tipo de negocio determinaban el rescate. Por mi pedían 2 millones de pesos, cuenta la víctima de este delito.
José como a los otros comerciantes los sacaron a plena luz del día de sus respectivos negocios. Me subieron vendado a un vehículo y me fueron golpeando durante el camino. Escuché como se dirigían a la policía estatal y paramos para que los mismos agentes les pasaran las esposas que luego me pusieron.
Durante el cautiverio, que duró siete días, todos fueron torturados. Los secuestradores utilizaban tablas con orificios y amenazaban con amputaciones. Los familiares de algunos acudieron a las autoridades para interponer denuncia, un elemento que los secuestradores conocieron de inmediato, lo cual quiere decir que existía una clara connivencia con las autoridades: Había contubernio de la policía regiomontana y la estatal; de hecho, una vez llegó una patrulla a cobrar los sueldos. Estoy vivo porque el Ejército nos rescató. A los siete días escuchamos como ruido de bomba y mucho humo. Entraron los militares y nos liberaron, luego nos dieron la oportunidad de desquitarnos con los secuestradores. Los agarramos a patadas y los golpeamos.
Confiesa que no le dio seguimiento al caso, y aunque acudió a interponer una denuncia contra las autoridades, nunca hubo resultado: “No hay justicia. Todos forman parte del ilícito porque es un gran negocio. Ya ve como dejaron ir a la secuestradora francesa sentenciada. Los ministros de la Suprema Corte de Justicia que participaron en la decisión de otorgar el amparo han actuado de manera errónea, abriendo la puerta a una delincuente. ¿Cuántos secuestradores van a pedir el mismo procedimiento? Con esto, la ‘industria del secuestro’ seguirá creciendo”.
Una industria que, según el estudio del Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, representa la número uno en el mundo: México ocupa el primer lugar mundial en número de secuestros. Somos el país que más secuestrados tiene al año y donde la violencia contra el secuestrado es la más cruel. Tenemos al secuestrador más violento y en este momento está mutilando dedos cada vez más. Aquí estamos viendo la amputación, la tortura, la violación y la privación de la vida. Todo esto ha ido creciendo de manera alarmante. Paralelamente, el sistema de justicia no funciona. El delincuente cuenta con 98 por ciento a su favor, dice Ruiz Canales.
Complicidad e impunidad
En las historias de secuestro la connivencia de las autoridades y las distintas policías es una constante, según el estudio sobre el secuestro del año pasado. “Tienen una participación muy importante. Ya no hacen sólo la ‘operación muro’, ahora toman parte activa, tanto que han creado el cártel de La Charola, un grupo con presencia en el ámbito nacional integrado por todo tipo de policías: municipales, estatales, federales... son miles de agentes dedicados a la comisión del delito de secuestro”.
En torno a este espectro de policías participando en la industria del secuestro, los más identificados por las víctimas pertenecen a la Policía Federal, institución creada por Vicente Fox. “Estos son los más activos; hacen el trabajo de investigación y seguimiento de la víctima, el punto idóneo para ejecutar el secuestro; ponen como cuidadores a municipales o estatales. Se ha hecho una especie de especialización de policías de cada corporación, donde a cada miembro se le asigna una posición y actividad particular. El 75 por ciento de los casos se pueden adjudicar tan sólo a elementos de la Policía Federal. Esta gran ‘industria’ es de ellos”, afirma.
Y añade: Desde la aparición de ese monstruo llamado Policía Federal vimos como se incrementó hasta la punta el fenómeno del secuestro y como aumentó su presencia de manera constante. La Policía Federal se ha convertido en un cáncer social; lo mismo fue la AFI de Genaro García Luna, pero ésta ya desapareció y la otra sigue. Es una institución corrompida desde sus orígenes, gente con historial muy negro, muy peligroso en el crimen organizado. Crearla fue como lanzar gente con licencia para delinquir.
De acuerdo con esta información, señala que se puede entender que exista 100 por ciento de impunidad. “Resulta muy difícil poder rastrearlos, identificar adónde fue a dar el dinero, dónde están las casas de seguridad... ¿Cómo sabemos que son policías? Por el modus operandi los identificamos porque ellos mismos han estado capacitados para combatir este delito, saben evadir todos los esquemas para investigar y perseguir a un secuestrador”.
La denuncia y liberación de los secuestrados se convierte en auténtico calvario:Los familiares saben que al presentar la denuncia prácticamente le están dando la información a su agresor. Tuvimos un caso que rayaba en el cinismo porque con la copia denuncia que presentaron los padres de un joven secuestrado, lo cacheteaban al mostrársela; incluso lo videograbaron con la copia. El mensaje era muy claro: sabemos lo que están haciendo.
Explicó que de acuerdo con el estudio hay un nuevo fenómeno de repetición del secuestro que no se veía: Antes plagiaban a una persona y se acabó. Ahora regresan por otros miembros de la misma familia. Hay espionaje, con micrófonos especiales, posterior a las víctimas de secuestro, para ver qué hacen y qué dicen. Ellos saben que si por el miembro de una familia recibieron 3 millones de pesos, pueden secuestrar a alguien más de ellos. Hemos tenido casos donde hasta tres miembros de una misma familia han sido secuestrados por la misma banda en distintas temporadas. Y conocen a la perfección los bienes que la familia tiene para ir pagando los rescates.
El método ha sido tan efectivo, comenta, que actualmente tienen siete casos de secuestro cometidos contra bodegueros de la Central de Abasto del Distrito Federal en los recientes 15 días: El problema es tan grave que los comerciantes han creado un fideicomiso para pagar rescates. Eso no esta bien. Entiendo el silencio que guardan la mayoría de las víctimas, lo que no se puede permitir es que el silencio sea perpetuo, porque contribuimos a que otras personas se conviertan en víctimas por no haber señalado a los responsables. En justicia y seguridad pública, los ciudadanos nos hemos quedado solos.

lunes, 21 de enero de 2013


Las muchachas, de 19 a 26 años, trabajaban en un bar de Tamaulipas; desde 2011 no se sabe de ellas
Queremos que las busquen, ruegan las madres de 6 jóvenes desaparecidas en NL
Cada mes llegan al estado hasta 400 mujeres; la mayoría son obligadas a prostituirse: Rosi Orozco
Sanjuana Martínez
Especial par La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 20 de enero de 2013, p. 29
Las seis eran amigas y decidieron ir a trabajar de bailarinas al Bar 65 ubicado en el municipio de Reynosa, Tamaulipas, y desaparecieron al regresar a Monterrey, en una camioneta marca Nissan. Tengo muchas mujeres trabajando aquí y no puedo andar cuidándolas a todas. No se dónde están, les dijo molesto el gerente del lugar a las madres que fueron a buscarlas.
Alma Mónica Álvarez García, Juanita Alemán Hernández, Judith Ceja Aguirre, Almirza Jamileth de León Tamez, Cynthia Janeth Lozano Palacios y Coral Pérez Triana, vivían en los municipios de Guadalupe y Cadereyta, Nuevo León, ambos considerados focos rojos de tráfico humano, al igual que la ciudad de Reynosa, donde han desaparecido decenas de mujeres, víctimas de trata, con fines de explotación sexual, a manos del crimen organizado.
Cada mes llegan a Nuevo León entre 300 y 400 mujeres de la República que son obligadas a trabajos forzados, particularmente a la prostitución, y una parte son llevadas a Estados Unidos desde Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo. Hemos atendido 127 muchachas, y entre las rutas más comunes donde las secuestran, está Monterrey, dice Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos Contra la Trata, AC.
La organización ha exigido al gobierno federal, un call center contra la trata de mujeres, y ubica seis polos territoriales de explotación sexual y tráfico en México: Acapulco, Cancún, Ciudad de México, Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey: A la mayoría las engañan con ofertas de trabajo, enamoramiento o amenazas y secuestro.
Las ciudades se convierten en focos rojos de trata de mujeres, cuando los distintos gobiernos permiten crecer el número de negocios giros negros, que pertenecen a las redes de trata, constituidas por hombres poderosos, del sector empresarial, la política y el crimen organizado: Gobernantes y legisladores han permitido que crezca este delito y México ya está a la par con Tailandia, Filipinas, Guatemala e India.
Dora Elba Aguirre  y Alma Gloria Álvarez y las seis desaparecidas. Foto: Sanjuana Martínez

El calvario comenzó en 2011
Las seis muchachas desaparecieron el 11 de julio de 2011. Tienen entre 19 y 26 años. Cinco son madres solteras que estaban a cargo de sus hijos; y todas tienen en común el gusto por el baile.
Vamos a Reynosa, allá se gana mucho dinero, dijo Juanita a Judith, según cuenta Dora Elba Aguirre Dávila, madre de la segunda, cuando la invitó a trabajar en el Bar 65, ubicado entre las calles Quintana Roo y Tamaulipas. Desde que se las llevaron, nadie nos ha dado razón. Nadie nos hace caso. Ahora que el gobierno ha dicho que va a buscar a los desaparecidos, que incluya a nuestras hijas, queremos que las busquen, dice Dora Elba, que por primera vez ha decidido hacer público su caso, luego de escuchar las declaraciones del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien prometió buscar a todos los desaparecidos.
Las seis madres se unieron para interponer denuncias en Reynosa, Tamaulipas y Monterrey y Cerralvo, Nuevo León; y para hacerse las respectivas pruebas de ADN. Las autoridades nunca encontraron la camioneta Nissan de reciente modelo en la que viajaban las jóvenes y respondieron siempre con discriminación: Se las llevaron porque andaban en eso, les respondían.
Dora Elba está sentada en la sala de su casa en el municipio de Guadalupe. Su hija Judith es madre soltera y tiene una niña de seis años: Ella vendía ropa y perfumes originales para mantener a su hija. Eran sus únicas salidas, hasta que Juanita la invitó a trabajar a Reynosa. Llevaban tres semanas yendo los fines de semana al bar. Cuando hablamos con el gerente nos dijo que él, de tanta mujer que tenía, no podía andar cuidándolas. Se enojo porque hemos insistido y ya no nos contesta en el celular.
La hipótesis de las madres de las seis jóvenes es que desaparecieron en la carretera Reynosa-Monterrey, un lugar domina- do por dos grupos del crimen organizado en lucha por el control de la plaza: Los Zetas y el cártel del Golfo. Cuentan que cuando fueron a Reynosa, otra madres que también estaba buscando a su hija les dijo que en esa ciudad durante la última semana habían desaparecido más de cien muchachas.
Pensamos que se las llevaron los tratantes. Aquí en Cadereyta un señor que andaba en eso le dijo a una mamá, que las muchachas ya no estaban vivas, que él se había dado cuenta que las habían matado y estaban sepultadas en una fosa clandestina, allá en el monte, en un pueblo que se llama San Juan; pero no creemos, no hay evidencia. Queremos pruebas, dice Dora Elba.
Sin rastro
Las risas y gritos de los niños, apenas permiten que se escuche la voz entrecortada de Alma Gloria García Ramírez, madre de Alma Mónica Álvarez: La gente es muy cruel. Juzga sin saber; dicen que si mi hija andaba trabajando en esos lugares es porque le gustaba. Trabajaba allí y en dónde fuera, porque tenía que sacar adelante sola a sus cuatro hijos. Ella nunca los hubiera abandonado. No se fue, la secuestraron.
Está sentada en su casa, una humilde vivienda de apenas un par de cuartos. Las fotografías de quince años de sus cuatro hijas cubren las paredes; la de Alma Mónica cuelga de su cuello: Mi hija estaba recién aliviada cuando se fue a Reynosa, acababa de dar a luz a esta bebé que ahora tiene año y medio. Los dos niños mayores cumplían años en septiembre y ella quería ganar más dinero para comprarles un regalo y hacerles pobremente una meriendita.
Cuando alguno de los padres, de los cuatro hijos de Alma Mónica, llegan a ir a verlos, su abuela, que ahora los cría, les dice: Si ustedes hubieran sido responsables, si le hubieran dado una pensión para mantenerlos, mi hija estaría aquí.
Peregrinar por las instituciones
En su peregrinar por las instituciones, las autoridades le han dicho de todo: Mejor no le mueva señora, porque le puede ir peor, le dijo un policía; otro le comentó:Se las llevaron porque andaban mal. No la busque porque los va a hacer enojar.
Durante un año ninguna autoridad buscó a las jóvenes, pero ante su insistencia los expedientes han aumentado solo en papel: Nosotros pensamos que algo les pasó en la carretera y las tienen trabajando. Las seis son jóvenes y muy bonitas, pero no las están buscando donde deberían. En esos lugares.
Las denuncia interpuesta en Reynosa, ciudad de tráfico de mujeres y niñas con destino a Estados Unidos, nunca avanzó: Ha pasado año y medio y jamás nos dijeron nada. En Nuevo León apenas nos están tomando ampliación de denuncia. Es triste, desesperante. Ya no se qué decirles a los niños. Uno de ellos sigue esperando el regalo, una pista de coches de carreras. Y dice: Mi mamá está trabajando y va a traernos mucho dinero, porque ya se tardó muchos días... ¿Qué le digo?... Nomás lloro.
Ley sin dientes
En México, la desaparición de mujeres se mezcla con el delito de trata con fines de explotación sexual, comenta Rosi Orozco que lleva una década dedicada a denunciar la mafia de las redes del tráfico humano: Casi no hay sentencias contra tratantes. La constante es la impunidad. Nuevo León, por ejemplo, tiene una ley sin dientes, que no castiga.
Según sus investigaciones, legisladores y funcionarios permitieron que creciera el delito de trata de mujeres y estas son las consecuencias: La ley no engloba como delito la trata ni estipula penas. Es lo que me impresiona. Si se aplicaran a ir a los giros negros, que abundan en Monterrey, a buscar mujeres y en situación de trata, sería distinto.
María de la Luz Hernández, madre de Juanita Alemán Hernández de 19 años, soltera, sin hijos y la más joven del grupo de desaparecidas, vive en Cadereyta, un territorio en disputa entre los cárteles de la droga, donde siguen desapareciendo decenas de mujeres: En la cuadra son varias. Una desapareció un día antes que mi hija y la semana pasada le hablaron a su mamá para entregarle puros huesitos.
Desde que se fue, no ha tenido una sola señal de ella. Le dije: ese camino para Reynosa no va a traerte nada bueno. Allá es pura perdición, pura matazón. Pero no me quiso entender. Y no las podemos amarrar. Queremos que las pasen por el Internet, que nos ayuden. Nosotros no podemos moverle mucho; no se vayan a dar cuenta los malos.
Añade: Que nos ayuden, estén muertas, estén vivas; cómo sea. Aquí han matado a muchos jóvenes; sus mamás van y los entierran al panteón y saben dónde está la tumba, pero lo peor es no saber. Ahora que dice el gobierno que va a buscar a los desaparecidos. Quiero saber, para ya descansar, no duermo.

lunes, 14 de enero de 2013


Se extiende su peregrinar por el país; no vamos a parar hasta tener una respuesta, dicen
Indiferencia de autoridades, lo único que encuentran familiares de desaparecidos
Proponen la creación de un plan nacional de excavaciones para ubicar más fosas clandestinas
Foto
En ninguna entidad hay protocolos para identificación de cadáveres. En la imagen, traslado de cuerpos anónimos a una fosa común en un cementerio de la ciudad de Monterrey, Nuevo LeónFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 13 de enero de 2013, p. 10
Verónica Coronilla Martínez está segura que si el autobús en el que viajaba su esposo y otros 20 migrantes de Guanajuato rumbo a Estados Unidos, pasando por San Fernando, Tamaulipas, hubiera estado lleno de alemanes, las autoridades ya los habrían buscado y encontrado: A nuestros migrantes nadie los está buscando. Queremos que los busquen en vida, no sólo en papel y muerte.
En la comunidad de San Luis de la Paz, en el estado de Guanajuato, 21 mujeres luchan por sacar adelante a sus hijos. Dos semanas antes del hallazgo de las fosas de San Fernando, en abril de 2011, donde encontraron 193 cadáveres, sus esposos salieron rumbo a ese lugar.
Desde entonces han iniciado un peregrinar por las instituciones, sin ningún resultado: Nadie del gobierno nos ha apoyado. Quisiéramos tener alguna noticia, aunque sea mala. La duda mata. ¿Dónde están? ¿Qué paso con ellos?... Hasta tener una respuesta, no vamos a parar.
Durante el sexenio de Felipe Calderón desaparecieron entre 25 mil y 300 mil personas, según distintas estadísticas, además de 80 mil migrantes y existen más de 25 mil cadáveres sin identificar: Estas cifras nos dejan claro que estamos enfrentando una tragedia humanitaria. Sabemos que hay muchas más fosas y no se ha querido seguir buscando y excavando. Es urgente crear un plan nacional de excavaciones para ubicar fosas clandestinas en el país, dice en entrevista Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, que está ayudando a los familiares de migrantes desaparecidos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, en la defensa de su derecho a saber la verdad y al acceso a la justicia.
Con el reconocido equipo argentino de antropología, han creado una Comisión Internacional Forense para investigar los casos de la masacre de 72 migrantes, las fosas de San Fernando, y los 49 torsos de Cadereyta, Nuevo León. Se están formando bancos forenses donde participan organizaciones de la sociedad y algunos gobiernos. Se recoge toda la información que proporcionan los familiares de migrantes desaparecidos, se toma la información física de la desaparición y del ADN y se procesa. Luego se va comparando con algunos restos del país y de Estados Unidos. Ahorita están trabajando con 700 restos que tienen en la morgue de Pima, Arizona, de migrantes que quedaron en el desierto, comenta Delgadillo.
Paradójicamente, el gobierno mexicano se negó a participar: Iban a venir expertos, familiares de los desaparecidos para entrevistar, pero la Procuraduría General de la República (PGR) nos dijo que no tenían dinero. Nosotros incluso buscamos financiamiento internacional y ya teníamos todo. Luego la PGR tuvo una postura de soberbia diciendo que ellos tenían toda la capacidad para hacer esto y no requerían el apoyo de un equipo extranjero. Peor aún, el argumento final fue que no podían considerar como víctimas a los familiares de los desaparecidos, hasta que comprobaran que realmente sus parientes habían desaparecido o que ya estaban muertos.
Empezar de cero
El peregrinar de miles de familiares de desaparecidos por las instituciones mexicanas se extiende a todo el país. Durante meses la búsqueda no da resultados, las autoridades ignoran a las víctimas que recorren el país de anfiteatro en anfiteatro ofreciendo pruebas de ADN, luego les llega la temida certeza: Nadie los está buscando. Demasiada gente esta desaparecida en su propio país, y ni el gobierno federal, estatal o municipal hacen nada. Es muy triste, dice Verónica Coronilla, esposa del migrante desaparecido Héctor Castillo Salazar, que laboraba como albañil en Estados Unidos desde hace 13 años.
Los 21 migrantes de San Luis de la Paz, Guanajuato, fueron vistos luego del hallazgo de las fosas de San Fernando en un reportaje transmitido por Tv Azteca que incluía imágenes tomadas por la Policía Federal: Vieron a sus familiares rescatados por la policía, un mes después de desaparecidos. Hemos pedido ese video del rescate de migrantes que hizo la Secretaria de Seguridad Pública Federal, pero nos lo entregaron editado con los rostros difuminados, dice Delgadillo quien asesora jurídicamente a las familias.
En cambio, las imágenes que transmitió Tv Azteca no estaban editadas y se veían los rostros de los migrantes rescatados: Hemos intentado abrir demasiadas puertas, ahora sí que por donde se pueda, pero ninguna autoridad nos ha dado respuesta. Nadie investiga nada, dice desolada Verónica Coronilla al recordar que en San Fernando se dijo que había más de 500 cadáveres, pero pararon de excavar por motivos políticos luego de rescatar solamente a 193.
En realidad, según Delgadillo, hay una ausencia de mecanismos de búsqueda y no existen protocolos de investigación ni de identificación de restos: No hay respuesta. Son pobres, excluidos, migrantes, gente que no cuenta. Es un tema de discriminación. ¿Qué hubiera pasado si uno de los camiones hubiera estado lleno de extranjeros?.
Los familiares y las organizaciones no gubernamentales han tenido que empezar de cero porque existen irregularidades en el manejo de los casos y se convierten a veces en investigadores, aunado al maltrato de las víctimas: En principio, las autoridades no cuentan con mecanismos para registrar los delitos que se cometen, no tenemos un registro claro, confiable y transparente del número de personas que han sido asesinadas. Tampoco tenemos registro claro de cuál es el número real de desaparecidos. Hay una gran duda sobre si se está incluyendo a todos los migrantes. No sabemos a qué fenómeno nos enfrentamos, ni en términos de homicidios ni de desapariciones, mucho menos en restos sin identificar. En México no existe un trabajo sistemático de búsqueda de restos, como lo hubo en Colombia, por ejemplo.

El rastro de los huesos
Verónica Coronilla tiene 33 años y tres hijos, y lo mismo que las esposas de los 21 migrantes desaparecidos ha encontrado nuevas formas para afrontar su difícil situación económica. Vende tacos y ahora está aprendiendo a cortar el cabello para trabajar en una estética.
Entre todas hicieron una comunidad para apoyarse mutuamente y seguir la búsqueda de sus maridos, que continuará pese a la indiferencia del Estado: No hacen ni por buscarlos, porque el mismo gobierno está implicado y lo que menos quiere es que la gente se dé cuenta que todas las fuerzas de seguridad están implicadas en los asesinatos y desaparecidos. Ahorita no hay en quien confiar, pese al cambio de gobierno.
Los dos grandes vacíos que han encontrado, según Delgadillo, son la PGR y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): No tenemos un estado de derecho en México. La CNDH nos dijo que no tenía facultades para apoyar un plan de excavaciones y de identificación.
Considera que ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto tendrá que crear una comisión de la verdad al estilo de Chile o Argentina: Es urgente crear un banco forense nacional y regional, una instancia que atienda a migrantes y un programa federal y regional de atención integral a las familias de desaparecidos que se encuentran en el abandono, dice Delgadillo.
Maltrato a familiares
La experiencia de los familiares con Pro Víctimas ha sido un fracaso: Hay maltrato a los familiares. La búsqueda que hacen de los desaparecidos es de papel. Cada averiguación previa tiene un expediente gordísimo, lleno de papel, y cuando vemos su contenido encontramos oficios a todas las policías, a todos los hospitales, a todos los centros de reclusión, pero no hay una búsqueda real de la persona.
En el rastro de los restos en las fosas comunes que existen en México con cadáveres sin identificar, tampoco han encontrado respuesta del gobierno: “No hay protocolos de autopsia. Un médico forense de Palenque hace una autopsia de acuerdo con lo que él aprendió en la escuela, y nada tiene que ver con la autopsia que haga un médico de Nuevo León, Tepic o el estado de México. La determinación de sexo, edad, causa y modo de muerte lo hará de acuerdo con su entender. Y en el momento que buscamos a alguien no lo encontraremos, porque no existe homologación en la metodología para la búsqueda. Se requiere un registro nacional de desaparecidos y un banco nacional de información forense, que tendría que incluir información física, de ADN y datos ante mortem, que son los datos de la desaparición”.
Para Alejandro Vélez, que encabeza la organización Gobernanza Forense Ciudadana, la clave en la búsqueda de los desaparecidos, excavaciones y cruce de datos genéticos es crear un biobanco ciudadano: El Estado debería hacerlo, pero si no lo hace bien, la sociedad tiene que empezar creando redes desde abajo, en compañía de organizaciones no gubernamentales, de víctimas, universidades y centros de investigación, para entre todos empezar a buscar a los desaparecidos.