martes, 15 de mayo de 2012


Elecciones 2012
No se trata de arrebatar, sino de que paguen impuestos, dice la prima del dueño de Tv Azteca
Llegó la hora de que los que más tienen empiecen a repartir: Cristina Sada Salinas
Sobrina de Eugenio Garza Sada, es candidata del Movimiento Progresista al Senado por NL
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"Los ciudadanos ya no pueden tolerar este gobierno cínico y corrupto del PAN", dice Cristina Sada.Fotos: Sanjuana Martínez 

Sanjuana Martínez
 
Domingo 13 de mayo de 2012, p. 11
Siguiendo los pasos de su madre, considerada la aristócrata rebelde, Cristina Sada Salinas hace una propuesta insólita dirigida a los ricos, a la oligarquía, a los dueños de México: Ha llegado la hora de empezar a repartir. No se trata de arrebatar aquello que ha sido bien habido, sino de exigir a los que tienen más que contribuyan al desarrollo nacional. Ojalá cada día nos uniéramos más y fuéramos muchos.

La candidata al Senado por el Movimiento Progresista habla desde la convicción de las ideas y el compromiso social. Camina por los amplios jardines de la casa heredada de su abuela, en San Agustín, en el próspero municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León. Si no lo entendimos por las buenas, lo estamos entendiendo por las malas. Para que todos estemos bien, nos debe ir bien a todos. El mexicano sin oportunidades de progresar, de ir a la universidad o de obtener trabajo, ya no puede más. Tenemos una máquina que constantemente se mueve fuera de la justicia; la producción de pobreza e ignorancia es mucho más grande que el rescate que pretenden hacer con sus obras asistenciales y de caridad, explica.
Nieta del magnate Roberto Garza Sada, presidente del grupo Vitro, y hermano de Eugenio Garza Sada, el capitán del llamado Grupo Monterrey, critica a los suyos. Pertenezco a las familias que endiosaban y siguen endiosando a la iniciativa privada porque da trabajos, pero no podemos seguir en este sistema de dominio de los fuertes contra los débiles. Estoy proponiéndoles que haya justicia en la distribución de los impuestos en México. Esta acumulación de riqueza es ilegítima si está exenta del pago de gravámenes, como sucede con más de 400 empresas, con acuerdos que se ratifican sexenio tras sexenio.
La rebelión contra su clase le viene de familia, concretamente de su madre, Irma Salinas Rocha, autora del libro Nostro grupo”, texto emblemático del mundo empresarial de Monterrey, que denuncia y desvela secretos de una cúpula concentrada en la acumulación de riqueza. Muestra los entresijos de una clase social intolerante, hipócrita, conservadora y llena de prejuicios.
Para esta clase social a que pertenezco los pobres son como invisibles, dice sin tapujos. En México ha prevalecido un sistema de dominio que se ha agravado con los gobiernos del PRI y del PAN. No podemos continuar con este modelo de poderosos contra débiles, sometiéndolos y explotándolos; utilizándolos y viéndolos sólo como mano de obra barata para enriquecerse.
Para ella, el PRI y el PAN son lo mismo. Los ciudadanos ya no pueden tolerar este gobierno cínico y corrupto del PAN; antes al excremento le ponían betún; ahora ni eso, es puro excremento de corrupción entre PRI y PAN. Me siento identificada con el pueblo que sufre, me duele el dolor ajeno. Me cuestionan que desde mis comodidades pretendo sentir; dicen que eso no es congruente. Que digan lo que quieran, yo no estoy engañando a nadie; no vengo de la pobreza, pero tampoco de la opulencia.
Destino manifiesto

Convencida de que está repitiendo el karma de su madre –fallecida hace tres años–, Cristina Sada, la quinta de ocho hijos, ha iniciado su campaña política enfrentando el rechazo inicial de familiares y extraños en su entorno, gente que poco a poco se fue convenciendo de las bondades del proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la izquierda. Mi mamá me dio todas las bases para esto que estoy viviendo con mi campaña. A diferencia de ella, que peleó por la herencia de sus hijos, yo no estoy peleando por la herencia de mis hijas, sino por lo que corresponde a los hijos de México. Me sale la indignación por lo que se está arrebatando al pueblo.
De llegar a convertirse en senadora, quiere dedicar su trabajo a defender a grupos vulnerables, erradicar la corrupción con nuevas leyes y lograr elempoderamiento ciudadano. Ha convertido el hogar de su madre, ubicado en Río Guayalejo 101, en la colonia del Valle, en su casa de campaña. Ha destinado su dinero para iniciar actos públicos, pagar la propaganda y la publicidad.

No llegan los recursos, y los que llegan son ridículos, dice con tono de resignación. Le cale a quien le cale, es la verdad. He hecho toda la campaña a tientas y sola. No he tenido apoyo de nadie de los que se supone deben apoyarme. Me dieron 100 mil pesos para una campaña, dinero que contrasta con los millones que tienen los otros candidatos, pero aquí estamos luchando por el cambio verdadero.
Los cambios nunca han sido fáciles, y a Cristina Sada le consta porque ha vivido las injusticias y el abuso de poder en su propia familia. Su padre, Roberto G. Sada Treviño, gerente de Vitro, murió en 1972, y desde entonces la familia sufrió una guerra sin cuartel que se agravó con la muerte de su abuelo. Fue cuando la familia Sada Salinas sufrió los despojos de la herencia. Murieron mis abuelos y la herencia quedó en las otras dos familias: Sada González y González Sada. Ellos se quedaron con el control de Vitro y Cydsa. A nosotros nos tocó muy poco. Quedamos completamente fuera. Todo se perdió. Resistimos cuando eso sucedió. Nos quejamos, demandamos pero, claro, no ganamos nada, sólo mucha exclusión social.
–¿Por qué el despojo de la fortuna?
–Porque después de un año de la muerte de mi padre, mi madre huyó y se refugió en Michoacán, donde se casó con el inapropiado (el pastor bautista Abraham Alfaro), el hombre que ella amaba, pero no era bien visto ni por la familia de mi padre ni por nosotros, sus hijos. Fue muy fuerte. Mi madre ya no era invitada, se le excluyó completamente. Unos años después, mi madre regresa.
–¿Y todo fue porque su madre se casó con el inapropiado?
–No era bien visto por muchas razones. La primera, porque su relación empezó desde antes de la muerte de mi padre, y la segunda, porque supongo no tenía el color apropiado, ni el código postal. Fue sumamente rechazado.
–¿Qué hizo su madre cuando se dio cuenta de que sus hijos fueron excluidos y despojados?
–Estaba desolada, porque había estado todo el tiempo con mi padre y lo acompañaba a todas las reuniones. Ella hizo las veces de esposa mientras mi padre se iba al trabajo. La mujer lleva 50 por ciento del mérito de un hombre exitoso. Después, mi madre se sentía culpable de que sus actos individuales, como mujer libre que era, de su amor o amorío con este hombre, habían sido, al menos, facilitadores para que la herencia no nos llegara a nosotros. Teniendo a una madre excluida, apestada, non grata, era más fácil que los hijos ya no tuvieran ningún derecho”.
Fue cuando Irma Salinas Rocha, hija de Benjamín Salinas Westrup, fundador –con Joel Rocha Garza– del complejo industrial que tiene las tiendas Salinas y Rocha, amenazó con contar la historia en un libro, contar las mezquindades, la doble moral y los presuntos delitos del grupo empresarial.
Pero la familia no la tomó en cuenta. Pensaron que no se atrevería. No hubo ninguna rectificación sobre la herencia. Mi mamá publicó el libro y fue un escándalo. Luego llegó la PGR y los incautó sin orden judicial, sin orden de cateo. Fue completamente ilegal. Fue una invasión total a nuestra casa.
Empezar de cero

Afortunadamente, con el paso de los años se logró la distribución del libro. También es una herencia que Irma Salinas Sada dejó a su hija: Ahora que ando en campaña recuerdo cómo ella me dijo que me iba a heredar esos libros. Fue el primer libro que desde adentro de una cúpula contaba lo que sucedía.
Después del despojo de los bienes de su familia, Cristina empezó su propio camino. De la opulencia de la casa de sus abuelos, donde la servidumbre servía en bandejas de plata y usaba guantes, pasó a buscar trabajo en la camioneta del chofer, que tenía un agujero en el suelo. “A la princesa se le cayó todo su show: ya no tenía mamá ni papa. Mis abuelos sólo nos daban a las tres nietas luz, agua, teléfono y una enfermera-nana. La herencia de mi padre estaba amarrada, no podíamos tocarla en cinco años”.
Dice que por eso se siente identificada con Scarlett O’Hara, protagonista de Lo que el viento se llevó, quien toma un puño de tierra y dice: Nunca más volveré a tener hambreYo fui esa guerrera sacando adelante a mis hijas; fui esa guerrera que quería dinero, que estaba muy enojada porque el otro mundo de la abundancia y plenitud se había acabado y por la injusticia que padecimos.
Educada en Estados Unidos y Europa, el colegio legionario Cecvac se negó a contratarla por estar divorciada; luego trabajó un año en la Cámara de Comercio Americana y después conoció a su segundo esposo, con quien tuvo a sus tres hijas; fue un matrimonio que duró 20 años.
Cristina construyó empresas de ropa y bienes raíces, para finalmente incursionar en la educación. En medio del entorno educativo dominado por los Legionarios de Cristo, el Opus Dei y otras órdenes religiosas, fundó un colegio laico: el San Roberto. Lo construyó en los terrenos de lo que fue la pista de aterrizaje del aeropuerto privado de su padre, en San Agustín, y luego los colegios San Agustín y Valle Alto. Generó 600 empleos y tenía 2 mil 350 niños cuando se retiró, hace cinco años.
Corregir el error
En 2006, Cristina Sada fue influenciada por la guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador, patrocinada en parte por su primo Ricardo Salinas Pliego, en Tv Azteca, donde tienen vetadas las ideas progresistas, dice. Cuenta que acudió a las urnas con miedo: Me tembló la mano; confieso haberme equivocado. Le di mi voto a Patricia Mercado.
Pero su madre estaba convencida de que había llegado un giro de esperanza para los más pobres de México con la opción de Andrés Manuel López Obrador.Las fuertes críticas de la familia contra su candidato no la detenían en su propósito, sólo la salud, que sí le falló ese día para cumplir su deber ciudadano, contó Cristina en su funeral, hace tres años.
Ahora esta segura de estar en el camino correcto. Recorre las colonias pobres, las zonas rurales, habla con los campesinos, los obreros, los discapacitados y se reúne con organizaciones no gubernamentales en defensa de los derechos humanos:
Esta campaña es como un doctorado en humanidades. Necesitamos un despertar de la conciencia humana. No todos estamos llamados a la austeridad de los franciscanos, pero todos estamos llamados a abrirnos a las necesidades del otro. Mientras no hagamos ese cambio de conciencia, de ver que las necesidades de los demás son tan importantes como las nuestras, seguiremos en este camino de degradación del tejido social de México.

lunes, 7 de mayo de 2012


"Me equivoqué con AMLO, pensé que era un rijoso"
El candidato no es estatista, sino sensible a los problemas
Industrial exitoso, colaborador de gobiernos priístas y panistas y hoy hombre cercano al abanderado de la coalición Movimiento Progresista, Romo expone sus razones para apoyar al político tabasqueño y da a conocer sus opiniones sobre Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota
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El empresario Alfonso Romo    Foto: Sanjuana Martínez
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Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 6 de mayo de 2012, p. 8
Alfonso Romo Garza: Fui irresponsable. Me equivoqué con Andrés Manuel López Obrador. Pensé que era un rijoso de los años 70. Ahora estoy convencido de que será un gran presidente de México.
Apoyó a Felipe Calderón en 2006 y fue parte de la operación empresarial para evitar que López Obrador llegara a la Presidencia, pero Alfonso Romo se dio cuenta de su error: El resultado es que México vive una inseguridad brutal. Las cifras son muy tristes y la realidad un horror. Tenemos libertad para votar, para poner negocios, de expresión, pero no para ir al súper.
Sin rodeos y de forma contundente, el empresario, quien posee una de las fortunas más grandes de México, confía en los resultados del debate electoral y admite que estaba errado. Ahora que lo conozco, me pregunto: ¿cómo no lo conocí antes? Fui muy irresponsable. Definitivamente, me equivoqué. Y rectifiqué. Estoy convencido de que es un hombre maduro, que conoce todos los Méxicos, todos los liderazgos. Es un político sabio, el mejor candidato y será un gran presidente de México.
Está sentado en un sillón de su oficina, en el edificio del grupo financiero Vector, que tiene presencia en 17 países. Frente a él hay una foto de gran tamaño, en blanco y negro, que acaban de regalarle para mostrar el gran parecido que tiene con sus antepasados. Se trata de Francisco I. Madero y de su bisabuelo, Gustavo A. Madero. “Me la mandó un amigo, quien me dijo: ‘Te acabo de ver, estás igualito a tu bisabuelo’”, comenta antes de una sonora carcajada.
La vena revolucionaria y social está claramente definida en la vida de Romo Garza, nacido en el Distrito Federal en 1950. Por eso no le extraña ser parte del proyecto de nación de López Obrador. Mi familia siempre ha sido muy sensible a las causas sociales. Mi mamá fue una mujer muy íntegra y siempre preocupada por los demás. Desde chiquitos nos llevaba a misiones y todos los jueves íbamos a hacer asistencia.
Luego se fue a vivir a Monterrey con su abuela, Carolina Madero, hija de Gustavo A. Madero, quien le enseñó el concepto de lealtad y servir a los demás. Se graduó en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey como ingeniero agrónomo. Pero la doctrina social fuerte le viene de los jesuitas. Estudió en el colegio Patria, donde hizo la primera alianza política para lograr desterrar del poder a la sociedad de alumnos oficial del plantel. Estudiaba la preparatoria y fundó la planilla Revolución. Dos días antes de las elecciones se fusionaron con el grupo Verdad, para que su amigo Carlos Rico ganara.

Si lo pones todo eso junto, cuando te enseñan a respetar la dignidad de la persona, te haces sensible. Siempre he estado preocupado por un país que tenga un desarrollo social sin tantas diferencias. Si estudié agronomía no fue porque me gustara la tecnología, sino porque era la única forma de llevar progreso al campo. A todo lo hecho en mi vida le he tratado de dar sentido social.
Tal vez por eso Andrés Manuel y Alfonso Romo se entendieron desde que se conocieron, el año pasado, gracias a Dante Delgado, presidente de Convergencia, quien los presentó. Estuve platicando con él cinco horas y me encantó. Me gustó mucho cómo vive, su austeridad, su congruencia. Me impresionaron mucho su familia, su esposa. De ahí nació esta relación.
Le dijo que había tres cosas que no le gustaban: su proyecto de nación, su equipo y el plantón sobre Reforma. Me dio muy buenas respuestas. De ahí salí y me dije: voy a hacer un análisis como si fuera a comprar un negocio. Voy a analizar cómo gobernó, con quién, el estado de derecho. El resultado fue contundente: gobernó muy bien, bajó el gasto y el ahorro lo destinó a tejido social. Hoy se vive mejor en el Distrito Federal que en Monterrey. Hizo mucha obra. En fin, así lo conocí y así me fui convenciendo, con hechos.
De los negocios a la política

La Macroplaza está repleta. Hay miles de personas. Los gritos de presidente, presidente, retumban en el palacio de gobierno de Nuevo León. Alfonso Romo está al lado del candidato a la Presidencia por la coalición Movimiento Progresista. Es la primera vez que toma el micrófono en un mitin. Lo hace con vehemencia y pasión: Estoy aquí para testificar. Vengo por convicción personal, porque hoy necesitamos un hombre honesto en la Presidencia. Estoy aquí por su liderazgo, por su carácter. Andrés Manuel no se va a rajar. Él puede ser el puente para que los mexicanos tengan igualdad y seguridad.
Desde su oficina, Romo Garza recuerda con emoción aquel intenso momento, que aprovechó para hablar sobre el campo: Siempre he llamando la atención sobre la riqueza que se podía crear para miles de personas abandonadas en el campo. El campo, en México, es un desastre, una irresponsabilidad. Tenemos un país rico y un campo abandonado. Hoy, estar en el campo es muy buen negocio. Necesitamos alimentar al mundo.
Y sabe de lo que habla. En 1994 fundó Seminis, multinacional de agrobiotecnología que llegó a controlar 30 por ciento del mercado mundial de semillas de vegetales. También creó asociaciones con productores de tabaco en su emblemática Cigarrera La Moderna. En 1991 me pregunté: ¿cómo le podemos dar sentido social a una industria que no tiene aceptación, ni social, ni moral, ni de nada, una industria que es criticable? Fue cuando me uní a pequeños productores para hacer unidades económicamente productivas.
Empezaron con una fórmula de módulos de 60 hectáreas y llegaron a sembrar 18 mil. Quien trabajaba tenía sueldo, y quienes no, venían por sus dividendos después de cada cosecha. Ellos tenían ganancias de .7 salarios mínimos por hectárea al año. Después de año y medio en el módulo llegaron a ganar siete sueldos por hectárea al año y teníamos dos cosechas anuales. El efecto fue demostrar a los campesinos que si aportaban su tierra y nosotros capital para traer la tecnología adecuada podían multiplicar sus ganancias significativamente.
Aclara su presencia en Chiapas: De esas 18 mil hectáreas, 3 mil 500 estaban en Las Margaritas, en 1994. Aparece el movimiento zapatista. ¿Qué pasó? Nunca tocaron ni un metro cuadrado. Nunca invadieron. Cuando hay respeto, todos progresamos.
–Fue muy criticado por introducir transgénicos.
–Lo que es la vida. Me salí del tabaco porque era un producto que socialmente enfrentaba muchos ataques (vendió Cigarrera La Moderna a British American Tobacco por mil 700 millones de dólares). Me fui al mercado de las semillas y coincidió con los ataques contra los transgénicos, totalmente infundados. Pero al final, el miedo es una campaña que da resultados.
Finalmente vendió Seminis por 350 millones de dólares al fondo estadunidense Fox Paine con la multinacional Monsanto: No fueron los ataques a los transgénicos lo que me hizo vender. Fue porque nos indigestamos de haber comprado tantas cosas al mismo tiempo. No tenía productos con transgénicos, porque para los vegetales la tecnología era muy costosa, pero nos arrastró esa imagen en publicidad. Pero en ventas, nunca. El problema fue que al consolidar 17 compañías en todo el mundo, mil investigadores, compramos 600 años de investigación y manejábamos miles de variedades. El poder depurar todo eso para hacerlo limpio y rentable nos costó más tiempo. Al final, lo hicimos muy productivo y se lo vendimos a Monsanto.

Ahora tiene otros negocios en el campo, con más tecnología y más visión de futuro, transformando los suelos. Tiene 2 millones de hectáreas en la península de Yucatán, que ha logrado transformar. Esa zona está sobre agua, tierras calizas y rocosas que, con microorganismos, en seis meses convertimos en suelo fértil. Es el proyecto con más impacto social que he tenido en mi vida profesional. México tiene una superficie de riego de apenas 5 millones de hectáreas. Este proyecto puede llegar a ser el granero de México.
También ha invertido en educación, porque está convencido de que es una de las vías para sacar a México del subdesarrollo. Es dueño de centros educativos para gente de niveles socioeconómicos más bajos, como la Universidad Metropolitana, en Monterrey, y la Universidad de la Concordia, en Aguascalientes, y está empezando otra en León, Guanajuato. Estoy en muchos sectores, pero aquí está mi corazón.
Fundó el Grupo Pulsar en 1991 y consiguió ventas por más de 2 mil millones de dólares, pero los negocios también le han generado conflictos familiares.
Se peleó con su ex socio y suegro, el empresario regiomontano Alejandro Garza Lagüera, con quien vivió un largo e histórico litigio por supuestos malos manejos accionarios.
–¿Ya se reconcilió?
–No.
–¿Tienen relación?
–Esas son cosas personales. Le prometí a mi esposa, después de 2007, no volver a tocar el tema, por respeto a ella.
–¿La vida ha sido justa con usted por aquella acusación?
–La vida, a todos, nos pone en nuestro lugar, para bien o para mal. Y si no ahora, en 20 años, pero siempre llega la verdad. Mi verdad siempre ha estado ahí. Estoy tranquilo en mi casa, con los que me rodean en el trabajo, con 99 por ciento de la gente.
Por la victoria

Alfonso Romo no pierde la sonrisa ni cuando se le hacen preguntas incómodas. Viste camisa beige y pantalón color crudo. Sencillo, afable, optimista empedernido, tiene el cabello cano y bigote abundante. Es delgado y de estatura media. Su cuerpo, claramente, es el de un jinete, entregado a su otra gran pasión, además de la política: los caballos de carreras.
Es propietario del Club Hípico La Silla y promotor del salto ecuestre de alta competición. Actualmente se encuentra en el número uno del ranking mundial. “Me encantan los caballos, competir. Es mi pasión. Era un hobbie y lo convertí en algo que se sostuviera. Ahora crío caballos de alta calidad, muy reconocidos, y los exporto como si fueran tomates mejorados. Pero me divierto muchísimo más que con los tomates (risas).
Ha podido compartir con López Obrador sus proyectos. Incluso han estado juntos en la península de Yucatán, donde le mostró sus tierras. Siempre ha intentado participar con gobiernos preocupados por el desarrollo integral del país.
–Usted colaboró con gobiernos priístas, panistas y ahora de izquierda. ¿No teme que cuestionen su ideología?
–He participado en gobiernos priístas y panistas por una razón: quiero a México. Y porque siempre le he ayudado a todo mundo. En México hay que crear riqueza. Cuando se crea, a todo mundo salpica, se distribuye sola. No creo en los partidos, sí en las personas. Hoy, ningún partido tiene ideología extremista. Todos son iguales. Andrés Manuel no es un estatista. Es un hombre sensible a los problemas, a los 58 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema. Es el único que se ha detenido en toda su historia por los más necesitados. Es un hombre muy sensible, culto.
–¿Cómo reducir la pobreza?
–Creando riqueza, las condiciones de confianza para que todos nos sintamos cómodos e invirtamos donde queramos. La misión de los empresarios es crear más empresarios; los empleos vienen solos.
–¿Qué siente cuando le dicen que hay 58 millones de pobres?
–Es inmoral tener esos pobres, no lo podemos aceptar. Hago más proyectos en el campo, en educación, para poner el ejemplo con mi granito de arena. Y los hago socios para que tengan doble beneficio.
–Cuando conoció a López Obrador, ¿le dijo algo sobre su presencia en la llamada guerra sucia?
–Yo saqué el tema. Le dije que en 2005 hice un movimiento –Acción Ciudadana– y quisimos armar una bisagra con dos partidos: el Panal y Convergencia, para tener un candidato y asegurarnos de que López Obrador no llegara a la Presidencia. Sí, es cierto.
–¿Participó en la guerra sucia?
–Nunca acepté. Publiqué un desplegado en 2005 diciendo que no era el momento, cuando el desafuero. No lo conocía, pero en las democracias se gana o se pierde, no se descalifica nunca. Nunca estuve de acuerdo.
–¿Quién lo invitó a formar parte de la guerra sucia?
–Todos los panistas, todos los empresarios. Había miedo. Y yo dije que no. Una cosa es contender y otra hacer guerra sucia. Así, no. Me abstuve de eso, aunque siempre me consideraron parte, pero no. Es cierto, no quería que Andrés Manuel llegara al poder, porque tenía una percepción equivocada.
–¿Cree que llegará al poder esta vez?
–La contienda está muy compleja, muy competida. Tengo la seguridad de que vamos avanzando muy bien, creando conciencia, provocando el diálogo, el análisis, que lo conozcan.
–¿Hay un grupo de multimillonarios que están apoyando a Enrique Peña Nieto?
–Está muy dividido. Hay gran confusión. Todo lo que rodea a Peña Nieto no me gusta, ni su pasado ni sus padrinos.
–¿Sería una tragedia que el PRI volviera a Los Pinos?
–No me gustaría. Por eso estoy tan activo.
–Pero ahora vemos a los empresarios panistas reunirse con el candidato del PRI.
–Ellos siempre se han reunido con todos. Los empresarios grandes se sientan con todos. A ellos les pagan por hacer florecer los negocios. Tienen que sentarse con todos, porque ellos, llegue quien llegue, van a seguir aquí. También lo hacen los medianos y chicos. En esta cultura mexicana todos se van acomodando.
–¿Y a Josefina Vázquez Mota la van dejando sola?
–La veo muy... es una muchacha que por algo llegó ahí, pero para ser presidente, con los problemas que tenemos, se necesita una persona con experiencia, y ella no la tiene. Te digo más: ninguna empresa la contrataría para ser manejada por ella”.
–¿Usted también es amoroso?
–Si amoroso es respetar al prójimo, sí. Siempre lo he respetado. Si amoroso es tratar de provocar un desarrollo integral de todas las familias de México, sí.
–¿Cree que López Obrador será el primer presidente progresista?
–Sí, esperemos. Es un hombre muy sincero, habla con el corazón, actúa congruentemente. No es dogmático, no tiene ideología, es práctico. Otra cosa: ya tiene 60 años. Está maduro. A los 60 cambiamos mucho, nos volvemos amorosos.

domingo, 29 de abril de 2012


La historia de los niños recuperados de Caifac Monterrey
Menores plagiados, entre el desdén oficial y el síndrome de Estocolmo
"Ella era buena", dice Diana Lizeth sobre su secuestradora
Parientes de secuestrados y liberados señalan que autoridades nunca los buscaron

Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 29 de abril de 2012, p. 4
Todavía la quiero, afirma muy seria Diana Lizeth Bernal Hernández al referirse a Mamá Mine, una de las secuestradoras que la mantuvieron retenida durante tres años. Ella era buena. Me veía siempre deprimida. Le dije que ya no aguantaba, que quería volver con mi familia. Y respetó mi decisión. Me dijo que preparara mis cosas y me trajo a Monterrey.
Está tumbada en la cama. Tiene el cabello teñido y va muy maquillada. Hace poco cumplió 14 años pero su cuerpo es casi de adulta. Lleva un pantalón de mezclilla ceñido y una camiseta con un ligero escote; la boca pintada de rosa y las uñas de rojo. Usa pulseras en ambas muñecas. Sus tres hermanas escuchan sin asombro lo que dice, mientras su sobrina Ana Karen de dos años salta en la cama.
Cuando llegó a la casa no la conocía, dice su madre, Mónica Bernal Hernández. “Le dije: ‘¿Quién eres?’ Y me contestó: ‘Soy Diana, tu hija’. La reconocí por el lunar en la cara, la abracé y me puse a chillar”.

La extrema pobreza y la falta de alimentos obligaron a Mónica y María Inés hace más de tres años a dejar a sus cuatro hijos en el albergue Centro de Adaptación e Integración Familiar, Caifac Monterrey. Son madres solteras y no tenían trabajo. María Inés no sabe leer ni escribir y firmó sin saber junto con Mónica unos documentos donde cedían la custodia al centro dirigido por la Iglesia cristiana restaurada.

Durante ocho meses visitaron a sus hijos en el albergue, pero de manera paulatina el centro les fue negando ese derecho. A principios de 2009, Brenda decidió escaparse, huyendo del constante maltrato. Y a partir de entonces nunca más volvieron a saber del resto de los niños. Interpusieron las denuncias y poco después supieron que no eran los únicos menores sustraídos ilegalmente, que también había desaparecidos en Casitas del Sur del Distrito Federal y La Casita de Cancún. Se trataba de una red internacional de tráfico de menores con fines de explotación sexual, adopciones ilegales y tráfico de órganos, investigada por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) y que mantiene secuestrados a más de una veintena de niños.
Cambiar la apariencia
Aquí te dejo, le dijo Minerva a Diana Lizeth al llegar a la central de autobuses de Monterrey. Ambas vivían en Durango desde hacía tres años, luego de que fue separada de sus dos primos, quienes permanecieron en Monterrey y Saltillo con Patricia Murguía Ibarra, la otra secuestradora que dirigía el albergue. Afirma que les tiene cariño a ambas, a pesar de todo. No sabe lo que significa el síndrome de Estocolmo.
Desorientada, la niña le preguntó: ¿cómo me voy a ir a mi casa? Su secuestradora sacó de su bolsa 80 pesos y se los dio. Toma un taxi, le dijo. Nerviosa, insegura, Diana Lizeth se sintió aterrada. Era libre. Salió a la calle y tomó el primer taxi que pasó. Recordaba vagamente el lugar donde vivía con su familia en San Pedro Garza García, pero al llegar no sabía cuál era su casa. Preguntó a las vecinas y la orientaron. Cuando iba por la calle reconoció caminando a su hermana pequeña Mónica y a una prima.


Su casa consiste en un cuarto. En la esquina una pequeña estufa hace de cocina. El ropero separa la cama y un viejo sofá cama. Aquí dormimos los nueve, pobremente, pero bien felices, expresa Mónica, que acaba de traer un pastel, regalo de su patrona, con quien trabaja haciendo el aseo. Me paga 20 pesos, pero me da comida y ropa, señala. Su actual pareja es albañil y gana mil 200 pesos, con lo que todos sobreviven.
Yo no tengo traumas, asevera de manera categórica Diana Lizeth. “A mí no me golpeaban ni me castigaban como a mis primos. Vivíamos las dos solas. Casi siempre estábamos encerradas. Mamá Mine me pintó el pelo y me maquillaba para trabajar”.
Diana Lizeth no tiene noción del tiempo que estuvo secuestrada. No sabe cuántos años fueron. Tampoco recuerda hechos concretos ni direcciones, ni el apellido de su secuestradora, a quien le decían también Matilde. Dice que casi siempre estaba encerrada y que celebraba sus cumpleaños, pero no la Navidad, “porque Jesús no nació ese día, como dice la gente en la calle. Mamá Mine me dijo que eso es mentira”.
Cuenta que estudió hasta cuarto año de primaria porque no le permitían ir a la escuela y sólo estudiaba vía Internet en Educación Net. Y que trabajabahaciendo manualidades, aunque no sabe determinar el tipo de artículos. Sólo tejí una bolsa, dice sonriendo de manera nerviosa.
                                                       Jorge Erdely Graham
Va reconstruyendo poco a poco sus recuerdos. Una sicóloga del DIF le ofrece terapia sicológica en su casa. Diana Lizeth fue adoctrinada. Estudiaba la Biblia todos los días con la particular visión de la Iglesia cristiana restaurada, concretamente de la llamada secta de Los Perfectos, dirigida por los supuestos cabecillas de la red internacional de tráfico de menores Jorge Erdely Graham y el regiomontano Sergio Humberto Canavati Ayub, ambos en libertad y en paradero desconocido.
                                                   Sergio Humberto Canavati Ayub
Nadie los buscaba
La primera sorpresa que se encontró Diana Lizeth al llegar a su casa es que su hermana mayor, Brenda Carolina, quien fue la primera en escapar de Caifac, es madre y tiene una hija de dos años.
Yo me sentía culpable por haberme ido sin ella. Siempre que andaba divirtiéndome pensaba en ella, dice sentada en el sofá. Tiene 15 años y decidió no seguir estudiando. Le dijeron que si la hubiera querido no me hubiera escapado sin ella, pero no es verdad. Lloré bastante cuando volvió. Ahora nadie nos va a volver a separar.
Mónica sabe que el futuro de sus cinco hijos es difícil debido a la endémica miseria que padecen desde hace varias generaciones, pero asegura que seguirá luchando por sacarlos adelante.
La pobreza, comenta, fue la razón por la cual ni la Procuraduría de Justicia de Nuevo León ni la Siedo buscaron a su hijo. Fue puro pedo, nunca hicieron nada, nunca lo buscaron. Puro pedo; siempre nos decían que no había novedades, no se movían. A mi hermano Francisco los ministeriales le pidieron un billete para buscar a los niños, pero, ¿de dónde agarrábamos dinero para darles?
Cuando apareció Diana Lizeth, los trabajadores del DIF Capullos la buscaron para hablar con ella, pero Mónica también desconfía de ellos porque cuando Brenda Carolina se escapó vinieron por ella y la dejaron varios meses en instalaciones de esa institución antes de entregársela.

Esta vez no me dejé que me la quitaran. Cuando Brenda (escapó y se la llevaron trabajadores del DIF) batallé para que me la devolvieran. Les dije que estaban las puertas abiertas de mi casa para que le dieran sicología, nada más.
Mónica no olvida que luego de que interpusieron la denuncia por la desaparición de sus hijos, DIF Capullos recibió a la secuestradora Patricia Murguía Ibarra y los niños. Incluso hay un video donde están entrevistando a mis hijos y mis sobrinos. Y luego los dejaron salir, no sé por qué. Claro, ya después no los volvimos a ver. El DIF también es responsable.
Y ríe cuando escucha que la PGR emitió un comunicado luego del reportaje publicado en La Jornada el pasado domingo con la historia de Julio César Castañeda Bernal, quien se escapó, afirmando que habían localizado a dos niños. Ya ni la burla perdonan. Nadie los andaba buscando, fueron los niños los que lograron salir. La niña tiene varias semanas aquí y nadie le ha venido a preguntar nada, ni los de la Siedo.
Es mediodía y Mónica trajo medio pastel, con el que le pagó su patrona el trabajo de hoy. Brenda empieza a partir rebanadas. Ríen con las gracias de Ana Karen, la más pequeña de la familia. No completamos (para los gastos). Mi pareja no puede con todos los chiquillos que tengo y uno de él se vino de García y aquí lo tengo. Ya somos más. Estamos todos apretados, pero todos juntos. Por fin, todos juntos.


domingo, 22 de abril de 2012



Logran escapar de una casa en Saltillo donde se realizaba venta de órganos
Aparecen dos niños de los albergues Las Casitas
Son los primeros de una veintena de retenidos en asilos de la Iglesia cristiana restaurada




Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 22 de abril de 2012, p. 15
Julio César Castañeda Bernal y su prima Diana Lizeth Bernal Hernández escucharon cuando sus secuestradores acordaban detalles de la venta de órganosy no lo dudaron ni un segundo, se escaparon cada uno por su lado, de la casa donde los tenían en Saltillo, Coahuila. Ambos son parte de más de una veintena de niños sustraídos ilegalmente de los albergues Caifac Monterrey, Casitas del Sur, en el Distrito Federal, y La Casita de Cancún.

Durante días, Julio César, de 14 años, vagó por las calles de Saltillo, pidió ayuda para comprar comida, pero finalmente la desnutrición que padece le provocó un desmayo y alguien lo llevó a un hospital. Apenas pesa 35 kilos y tiene los huesos pegados a la piel. Ríe nerviosamente porque sabe que hoy podría volver a ver a su madre. Hace unas semanas le hicieron las pruebas de ADN para cruzar los datos con los de ella siguiendo el protocolo de seguridad.
Antes de entrar al edificio de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo), María Inés Bernal siente escalofrío en la espalda. Está muy nerviosa. Desde que supo que ese niño podría ser su hijo secuestrado hace cuatro años, no ha podido dormir. Nunca dejó de buscarlo; hizo todas las denuncias necesarias y acudió a decenas de manifestaciones con otras madres de hijos desaparecidos. Fueron años de dolor, insomnio, angustia. Apoyada por Cadhac y Alternativas Pacíficas, hoy la vida puede darle un vuelco y todo puede cambiar.
Se niega a sentarse. Cuando lo ve aparecer por la puerta no tiene duda: Es él, es mi hijo. El oficial a cargo del niño se lo confirma: Salieron positivas las pruebas, señora, el niño es su hijo. Ella ríe llorando, lo mira y balbucea: Ya lo sé, no necesita decírmelo, es mi hijo. Desorientado, Julio César no sabe qué decir. Sin mediar palabra, de manera instintiva, ambos se funden en un abrazo prolongado, eterno; el abrazo del rencuentro.
Historias de terror
La historia de los niños de las casitas secuestrados, de acuerdo con el expediente judicial al que se ha tenido acceso, se remonta a 2008 cuando Brenda Carolina, prima de Julio César, escapó del Centro de Adaptación Social y Familiar, AC, debido al maltrato que recibía y se descubrió que algunos niños habían sido sustraídos. Los tres albergues de Monterrey fueron clausurados y la Procuraduría General de Justicia de la entidad inició las investigaciones con base en las denuncias de las hermanas María Inés y Mónica Bernal Hernández por la desaparición de tres de sus hijos.
Meses después la abuela de Ilse Michel denunciaba ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal la desaparición de su nieta en el albergue Casitas del Sur e igualmente surgieron denuncias de secuestros de niños en La Casita de Cancún. Los testimonios de los niños rescatados hablan de maltrato físico y sicológico, abuso sexual y adoctrinamiento religioso.
En abril de 2009 la Siedo atrajo el caso para investigar una presunta red internacional de tráfico de menores liderada por la denominada Iglesia cristiana restaurada y la secta de Los Perfectos, dirigidas presuntamente por Jorge Erdely Graham y Sergio Humberto Canavati Ayub, con fines de explotación sexual, adopciones ilegales y tráfico de órganos.
Desde entonces, siete personas han sido detenidas, aunque ninguno de los máximos responsables. Tampoco ninguno de los niños ha sido localizado, pese a que las autoridades fijaron una recompensa de 10 millones de pesos. Julio César y Diana Lizeth son los primeros niños recuperados, gracias a su propia audacia al huir de su cautiverio.

Julio César fue puesto a disposición del DIF Capullos Nuevo León hasta que las autoridades resuelvan entregarlo a su madre, quien diariamente lo visita. Durante los breves encuentros Julio César ha podido exponer los traumas ocasionados durante su secuestro.
El niño tiene pesadillas y dice que le metían la cabeza en un pozo, comenta María Inés antes de entrar a verlo; la acompaña Miguel, su hijo pequeño, de ocho años, y su hermano Francisco: Queremos todo el peso de la ley contra los secuestradores, que los detengan y los encierren de por vida. No entendemos por qué nunca detuvieron a Patricia Munguía Ibarra, quien desde el principio era la principal sospechosa. Aquí hay enredada mucha gente del gobierno, dice.
Según los testimonios del niño, Munguía Ibarra, ex directora de Caifac, es quien secuestró y tenía a los tres hijos de María Inés y Mónica Bernal Hernández. Diana, la hija de Mónica, logró escapar al igual que Julio César, pero falta la hija de María Inés, Adriana Guadalupe, quien aún permanece con la presunta secuestradora.
El domicilio de Munguía Ibarra fue ubicado por las víctimas en Apodaca, pero ni las autoridades judiciales de Nuevo León ni las federales lograron detenerla: El niño dice que desde hace tres años se los llevaron a vivir a Saltillo a un lugar que se llama Las Palmas, porque el hijo de Patricia le había dicho que no quería problemas y no la ayudó, dice.
                                           Adriana Guadalupe, aún secuestrada
La dicha de María Inés al encontrar a Julio César es a medias, porque aún le falta recuperar a su hija Adriana Guadalupe: Patricia los obligaba a decirle mamá Paty y Julio dice que la niña no pudo escapar y está con ella. Donde esté Patricia está mi hija.
Nueva vida
Julio César aparece por la puerta de la zona de visitas del DIF Capullos. No ha perdido sus rasgos infantiles. Exhibe una amplia sonrisa que deja ver dientes frontales con caries y piezas gastadas. Dice que nunca ha ido con el dentista, que siempre los tenían escondidos y que jamás fue a la escuela. Las pesadillas continúan, así como el miedo y la inseguridad.
La alegría de volver a ver a su hermanito Miguel es expansiva; lo abraza, lo besa. Ambos ríen contentos. Julio César le ofrece varios regalos que incluyen dos dibujos coloreados que tienen un mensaje escrito con letra infantil muy distante a la que corresponde a su edad: Te quiero mucho Miguelito. Pronto voy estar contigo en nuestra casa.
María Inés llora: Mami, para qué lloras. No llores. Su madre le contesta: Es de alegría por verlos juntos. Julio César se sincera con su madre, dice que cuando duerme se le aparecen caras feas, le cuenta que sus captores lo sacaban a la calle junto a otros ocho niños para vender pan de queso, pero los disfrazaban, les ponían pelucas y los maquillaban, incluida la propia Patricia Munguía.
Yo escuché cómo decían que iban a vender los riñones, por eso corrí, dice Julio César con cara de miedo; su madre añade: Me da mucha pena verlo tan delgadito. El niño dice que casi no les daban de comer, que casi siempre les daban frijoles quemados y arroz duro; que lo encerraban en un cuarto. Y me pregunta por su hermana Adriana, que si ya la encontramos. Le digo que estamos con la esperanza de encontrarla, pido a las autoridades que la busquen.

Su hermano Francisco interviene. Comenta que Diana, la hija de Mónica que también escapó, les contó que Patricia separó a los tres niños: Al salir de donde la tenían, nos contó que tomó un taxi que la llevó a la casa de su mamá en Santa Catarina y le cobró 80 pesos. Eso quiere decir que la niña estaba en Monterrey, no en Saltillo. La niña dice que no sabe dónde estaba, que sólo recuerda las calles Moctezuma o Tamazunchale. Mi pregunta es: ¿Por qué la policía nunca encontró a los niños ni a la secuestradora si siguieron viviendo en Monterrey, si como mucho iban y venían a Saltillo?.

viernes, 6 de abril de 2012

La plurinominal del nieto de Elba Esther Gordillo

La disputa por Los Pinos
La neta, no hay mejor abuela que Elba Esther Gordillo: René Fujiwara
El nieto de la dirigente y candidato del Panal critica a los profesores que están más en otra onda de estar manifestándose o armando alboroto que en trabajar
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René Fujiwara Montelongo asegura que todo lo que tiene Elba Esther Gordillo se lo ha ganado a pulso y a sudor. A ésta, más que la buena ropa, le gusta el estilo, y lo maneja bien, diceFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial
Periódico La Jornada
Jueves 5 de abril de 2012, p. 2
Monterrey, NL. René Fujiwara Montelongo tiene 27 años y un futuro político asegurado: es nieto de Elba Esther Gordillo y acaba de obtener una candidatura a diputado plurinominal por el Panal. He trabajado mucho, no estoy tomando provecho de mi circunstancia. Amo a mi abuela, es mi ejemplo a seguir, afirma.
El hijo de la ex diputada federal Maricruz Montelongo Gordillo, primogénita de la líder sindical vitalicia, está sentado frente a un clamato sin alcohol. Lleva camisa color celeste, tiene el cabello largo y la barba negro azabache; unos ojos grandes que contrarrestan su apellido japonés y manos delgadas y cuidadas que mueve al ritmo de sus palabras. De entrada quiere dejar clara una cuestión: lo primero es que yo, la neta, verdad, diga (sic) lo que se diga de mi abuela, primero, antes que nada, es mi abuela y yo la amo con todo mi ser. Para mí es una superinspiración. Hay mucha crítica, pero son pocas las personas que la conocen como yo en su completa humanidad. Es mi referente, la mujer que más admiro en este mundo.
Habla con vehemencia y se muestra sorprendido por las críticas que aseguran que la política es un negocio de la familia Gordillo. Mónica Arriola, secretaria del Panal, encabeza la lista plurinominal al Senado, mientras el yerno de la dirigente, Fernando González, casado con la madre de René, busca un escaño de mayoría relativa por Sinaloa. Es absurdo pensar que un partido pertenece a una familia. Cada uno tiene una trayectoria bastante amplia. Fernando es impresionante su trayectoria (sic); fue de las pocas personas que se chutó todos los escalones de la SEP para poder llegar a la subsecretaría; tenía más experiencia que la propia secretaria y su hija (sic) ha hecho trabajo partidista desde que empezó el Partido Nueva Alianza.
En su caso, afirma que le dieron la candidatura plurinominal en lugar de un puesto de elección popular gracias a su trabajo. No es un premio porque es una gran responsabilidad. Tampoco es cosa fácil lo que se espera de uno y menos teniendo un rol visible como el que ahorita me están dando. Me parece legítimo que me la den, sin duda alguna.
Familia normal
Cerca de René Fujiwara está un compañero que graba la entrevista en un BlackBerry. Acaban de llegar de un acto en una universidad ubicada en Santa Catarina. Hace cuatro años fundó Alianza Joven por la Democracia Participativa, AC, movimiento que busca encauzar las demandas de ese sector de la población e incidir políticamente para buscar soluciones.
Cuenta que desde niño se percató de que pertenecía a una familia especial, pero muy normal, y que sufrió de distintas maneras las consecuencias de eso. Por ejemplo, afirma que se vio obligado a exiliarse y cursar sus estudios en Sussex, Inglaterra.
Su vida ha estado rodeada de comodidades y holgura, pero aclara que la fortuna de su abuela no es producto de dinero mal habido ni mucho menos a consecuencia del supuesto saqueo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dirigido por Gordillo desde hace 23 años. Se especulan muchas cosas. Yo tampoco voy ahorita a desprobarlas (sic), pero te prometo que somos una familia bastante normal. Los maestros, no me cabe duda que son la prioridad número uno de Elba Esther, por encima de su familia.
Y critica a algunos maestros por cuestionar a su abuela: no son lo mejor que tiene este país, que también, ya sabes, están más en otra onda de estar manifestándose o estar armando más alboroto que estar haciendo el trabajo que les corresponde hacer.
–¿Y qué opinas de que Elba Esther Gordillo sea una líder vitalicia, que no haya democracia en el SNTE?
–La naturaleza del sindicalismo es también que el sindicalismo no se inauguró ayer, ¿sabes? Como que finalmente nosotros mismos venimos de una historia y de un legado que surgió desde (Plutarco Elías) Calles, cuando se generó el priísmo como tal. Y pues finalmente todos estos procesos son procesos internos al sindicato... para serte franco de repente hay algunas prácticas que incluso de cómo se sientan, cómo se paran y se hablan, que hasta a mí me resultan un poco extrañas, pero tampoco yo soy quien para opinar. Son legados históricos... y yo no estoy sindicalizado ni soy maestro”.
¿Fortuna legal?
–¿Para ti es una losa ser nieto de Elba Esther Gordillo?
–Para mí es un privilegio. Yo amo a mi abuela, soy feliz. La neta, no hay mejor abuela que ella. Desde siempre nos ha inculcado muchos valores.... Si te digo la superneta, de repente me pesa más el ver a la gente de Alianza Joven meter de su propia lana, que mi abuela”.
–¿Se te puede estigmatizar por ser su nieto?
–Crecimos formando parte de ese entorno. Parte de lo que ella nos ha enseñado es estar muy seguros de quienes somos.
–¿Cuál es el ejemplo más importante que te ha dado?
–Ser congruente...
–¿La acusan de ser chacotera, primero con el PRI, luego con el PAN...?
–Lo que hace falta en este país es que haya más alianzas de verdad. Ahora no creo que las alianzas se deban quedar en el tema electoral. Y sus alianzas no se quedan en el tema electoral.
–¿Es injusto el odio generado contra Elba Esther?
–El odio es como tomar veneno y creer que al otro le haga daño.... Es muy difícil tomar en cuenta lo que se dice de ella cuando tú conoces a la persona de verdad...
–La revista Quién publicó una foto de tu abuela comprando ropa en Louis Vuitton... La critican por gastarse millonadas en ropa, casas, coches, yates...
–Una de las cuestiones de la política es que a veces te tratan como te ven. Y es parte de lo que ella me ha dicho. Parte de lo que me han presionado a mí es en vestirme ya no con jeans y cosas de esa naturaleza, y creo que es parte del mismo fenómeno. Todo lo que se dice de ella está exagerado.
–La foto era de ella saliendo de la tienda Louis Vuitton y es una tienda cara...
–Hay varias tiendas caras, pero hay muchas personas que compran allí. Y creo que parte de su rol implica tener una imagen que sea adecuada al rol.
–Le gusta la buena ropa...
–Más que la buena ropa, le gusta el estilo y sí lo maneja bien. Y tiene mucho estilo.
–¿Crees entonces que su fortuna es legítima?
–Este... ¿cómo legítima? ¿Legal?
–Sí.
–Claro, cien por ciento. Eso yo te lo podía firmar ahorita mismo y comprometer todo lo que soy a que sí.
–¿Por qué?
–Porque a mí me consta. Porque soy parte también de ese mundo, porque yo he visto también eso, porque también he visto cómo ella ha trabajado para poder obtener lo que ha obtenido. He visto el sacrificio que ha hecho.
–¿No es que se haya robado dinero de los maestros para poder tener su fortuna?
–No. Hay mucha gente que ha hecho negocio a partir de ella, a partir de su nombre, y ella ha cargado las consecuencias de algunos negocios que se han hecho con el nombre de ella, pero a mí no me cabe la más mínima duda de que absolutamente todo lo que tiene se lo ha ganado a pulso y a sudor.