lunes, 4 de abril de 2011

En la mira de los Zetas

Narcoviolencia
Hubo dos atentados en un mes contra Jaime Rodríguez Calderón, alcalde de García, NL
Me quieren matar porque yo no me hago pendejo
El edil cerró 250 narcotienditas y limpió la policía local; Los Zetaslo acechan
El blindaje que necesitamos es que nos cuidemos entre todos, dice

El alcalde Jaime Rodríguez Calderón Foto Sanjuana Martínez



Agentes estatales montan guardia frente a una estación policial tras un ataque con granada, que no dejó heridos, el viernes pasado en la ciudad de Monterrey 
Foto Reuters

Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 3 de abril de 2011, p. 3

García, NL. Al alcalde de García, Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, le dicen El Bronco por el valor mostrado ante el crimen organizado que lo ha intentado matar en dos ocasiones en un mes: Otro en mi caso estaría en su casa. Encerrado. Asustado. Yo no traigo miedo, traigo sentimiento porque a México le está yendo mal. No hemos podido darle tranquilidad a la gente. Quiero ser un muerto vivo, no un vivo muerto.
Va sentado en su camioneta Jeep. Viste guayabera amarilla, tiene pelo entrecano y ojos amielados. Con una carcajada franca dice que no encuentra compañía de seguros de vida que acepte asegurarlo. El 29 de marzo sufrió el segundo atentado. Alrededor de 20 vehículos con 40 hombres fuertemente armados emboscaron su camioneta Cheyenne con blindaje de nivel siete. Un escolta murió y cinco resultaron heridos: Mis escoltas son los héroes. Además esa camioneta me ha salvado la vida dos veces. Ya la quiero más que a mi vieja, dice sin perder la sonrisa y el buen humor en entrevista con La Jornada.
En lo que va del presente gobierno federal 23 alcaldes han sido asesinados y 126 viven amenazados. Los expertos en seguridad le han recomendado no salir, no acudir a los actos oficiales y guardar un perfil bajo: ¡Ni madres!, dice mientras se baja del vehículo para presidir una actividad contra el dengue.Hay que chambear. Piensan que la gente no va a ir adonde yo vaya porque tiene miedo que le pase algo. Soy un hombre amenazado. Pero, mire: la gente está allí. Eso es lo que me hace llorar. El cariño es lo que nos mueve.
Tras el acto, cinco escoltas, ex militares con armas largas lo vigilan de cerca. La gente se le amontona alrededor. Una señora lo besa, otra lo abraza, una más le da una imagen de Jesucristo y le dice: Usted va a estar bajo el manto protector de Dios. Somos muchos los que estamos orando. Que Dios lo bendiga.
El alcalde no puede contener el llanto. Se quiebra. En silencio intenta limpiarse las lágrimas que le corren por las mejillas. Las mujeres intentan consolarlo. Y articula con voz entrecortada la primera frase: He llorado todo el día. Pasan unos minutos y se repone: Dios ha sido muy generoso conmigo. Me ha permitido seguir aquí.
En la mira
Al priísta Rodríguez Calderón lo quieren matar desde que andaba en campaña. Los Zetas se la juraron y no han cejado. Cuatro días después de tomar posesión de su cargo, el 4 de noviembre de 2009, asesinaron a su secretario de Seguridad Pública, el general brigadier Juan Arturo Esparza García, y a sus cuatro escoltas.
García, municipio del área metropolitana de Monterrey con 150 mil habitantes, está infestado de zetasque controlan el narcomenudeo, el cobro de piso a negocios y el trasiego de droga de Coahuila a Nuevo León y rumbo a Estados Unidos.
Al llegar a la alcaldía, Rodríguez Calderón cerró más de 250narcotienditas, despidió a buena parte de la policía municipal infiltrada por delincuentes y empezó a investigar elnarcomenudeo y a detener a involucrados: A mí me quieren matar porque yo no me hago pendejo, suelta sin rodeos mientras se sube de nuevo a su camioneta para volver a la oficina. Señala: La anterior administración cometió un error muy grave: hacerse pendeja. Entregó la ciudad a la delincuencia.
En el camino de regreso aparecen vehículos militares llenos de soldados. La Sedena envió a más de 200 efectivos tras el atentado. Están en semáforos, gasolineras, en las calles montando retenes: Me dicen que si hemos militarizado la ciudad. La voy a arreglar y nos va a ayudar el Ejército. Eso es todo. La gente está deseosa de que tomemos decisiones.
Al llegar a su despacho hace un recuento de las horas posteriores al atentado: Ando muy sensible. Se me salieron las de cocodrilo. Ni modo. En mi vida había llorado unas cinco veces. Ahora, en dos días llevo como 150 o 200 veces. Pero de una cosa estoy seguro: la sensibilidad es lo que nos hace a los hombres y a las mujeres ser más eficientes.
Luego del atentando, dice, llegó a su casa a la medianoche. Lo primero que hizo fue ir a ver a Valentina, su cuarta hija, recién nacida: “La vi y pensé: ‘¡Hijuesumadre! ¿Y si me pasa algo?’ En ese momento se sonrió y abrió los ojos. Dije: ‘Ya me chingué. Con eso tengo’. Cuando traspasas la línea de la muerte y yo la he traspasado dos veces en este mes, piensas: ‘¡Diosito, qué grandioso eres!’ A pesar de que me quieren matar, mi familia va a estar conmigo siempre. ¿Adónde la mando y para qué? Si me matan, allí les dejo para que vendan el terreno”.
–Y su mujer, ¿qué le dice?
–Tengo en mi casa una cantina donde me chuto mis tequilas. Y la encontré llorando. Le agarré la cara y le dije: No llores, todavía no me muero. Estoy vivo. Ella me contestó: ¿Qué voy a hacer si te pasa algo? Vas a ser chingona y vas a cuidar a mis hijas y las vas hacer mujeres de bien. Si voy a morir, algún día va a pasar, mueres de chiquito, de grandote, de viejo, o de pendejo.
–¿Usted de qué quiere morir?
–Quiero morir parado, de frente, con la vista en el porvenir, orgulloso de haber hecho las cosas debidas.
Día aciago
En los últimos meses, el alcalde ha logrado hacer un grupo especial de 32 ex militares con armas largas que componen su escolta personal. Los considera sus hijosSon muy comprometidos, porque vienen conmigo, porque son mis hijos, porque los cuido como tales y ellos me cuidan como si yo fuera su papá. Ésa es la sinergia que hemos hecho.
El día del atentado iba en un convoy de tres camionetas luego de recorrer la colonia Valle Lincoln. Eran las 6:30 de la tarde y en plena avenida apareció la sorpresa. Lo cuenta como si se tratara de una película de acción: “Los vi y dije: ¡en la madre, cabrón! Estaban todos armados, la mayoría vestidos de civil. Fue una emboscada. Se bajan de sus camionetas y nos empezaron a tirar. No nos dieron chance de nada. Eso hizo que nuestros escoltas uno chocara contra un poste y el otro se fuera frente al camellón por los madrazos. Y por la impresión obviamente se agacharon. Luego lograron bajarse. Cuando vi que venían otros más detrás, le dije a Carlos, que iba manejando: ‘ponte frente a esos cabrones y échales la camioneta encima’. Carlos no me hizo caso y me dijo: ‘Mejor aquí nos quedamos y nos cubrimos’. Y yo le dije: ‘¡No, güey!; tú maneja, cabrón, y protégelos’. La raza estaba tirando. Y le dimos de reversa hechos madre, nos pasamos el camellón. Y estuvimos cubriéndolos. Fueron 20 minutos. Luego empezaron a retirarse. Ocho hicieron correr a 40”.

–¿Qué sucedió a sus cinco escoltas heridos, uno de ellos muerto?
–Agustín, El Suave, Matías Sánchez estaba protegido, pero cuando ve que éstos [los agresores] empiezan a irse, se va a la zona de protección para cubrir a los demás muchachos y yo les grité: ¡Súbanse a mi camioneta! Y me dijeron: ¡Ni madre, ingeniero, váyase! Y yo les dije: No me voy. Aquí me quedo, hasta que se suban.
–¿Qué pasó luego?
–Mis hombres siguieron tirando. Los otros pararon para recoger a los heridos, porque mis muchachos tumbaron a varios, cosa que no consigna la prensa. Los echaron a las camionetas y se retiraron. Y se subieron algunos a su camioneta y uno me dijo: Váyanse, yo los cubro. Le volví a responder lo mismo: Ni madres... por último les grité: Nos chingamos todos, o nos vamos todos. Yo aquí no los dejo. Recogimos a los muchachos heridos, los subimos a las camionetas y así nos venimos, con las llantas ponchadas, hasta que nos encontró el general. Ya venía a dar el apoyo. Llegó donde todavía estaba la pelotera y le siguió.
–Cuando sus escoltas le dicen no vaya a los eventos, quédese en su oficina encerrado.
–Me vale madre. Yo voy. Es mi trabajo. No debemos retraernos contra la delincuencia. Si yo me quedo en la oficina alguien puede pasar y tirar una ráfaga por esa ventana y ya me chingué. Entonces, ¿qué hago? ¿Me voy a mi casa? ¿Me encierro en cuatro paredes? ¿Me entabico? ¿Me pongo fierro por todos lados?... ¿Y la gente? ¿Y el alma, y el espíritu y la libertad, y las ganas de hacer otras cosas, dónde las dejo? Me moriría.
–En caso de ataque, la mayoría de los escoltados se van y dejan a sus escoltas...
–Yo no. Yo pienso en proteger a los que están allí con nosotros.
–¿Por qué?
–Porque si eso pasara en la vida del país, es decir, si todos nos cuidáramos, la delincuencia no podría penetrar en ninguna parte. Ése es el blindaje que necesitamos: que nos cuidemos entre todos. Que hagamos comunión. Que los vecinos dejen de tener miedo y denuncien.
–El blindaje siete lo salvó, dice usted.
–La camioneta estaba siendo baleada, pero como el blindaje es muy fuerte nos salvamos. El blindaje no lo decidí yo, fue circunstancial, la camioneta me la había prestado un amigo. Y luego la adquirimos. Está claro que el blindaje en estos tiempos es muy importante.
Tarea imposible
Rodríguez Calderón se queja de lo mismo que la mayoría de los ediles de municipios asolados por la violencia en el norte de México: la falta de presupuesto para seguridad y la falta de equidad de la Federación y los estados para entregarlo.
En el municipio de García tienen 160 policías, pero sólo cuentan con 40 pistolas calibre 9 milímetros y se las cambian por turno. La mayoría de los elementos de seguridad pública están desarmados. Por si fuera poco, sólo poseen 14 patrullas. El alcalde se pregunta: ¿Cómo combatimos la delincuencia? Deberíamos tener 420 policías, armados y equipados, pero no tenemos los recursos.
–¿Lleva usted arma?
–No.
–¿Sabe disparar?
–Nunca he disparado y no pienso hacerlo.
–¿No le han recomendado traer arma?
–Sí, pero qué hago con una pistola; a lo mejor se me va el pinche tiro y me mato solo.
–¿Quién lo quiere matar?
–Hay una colusión entre todos los policías que despedí en noviembre de 2009, cuando nos mataron al secretario de Seguridad. Y están metidos Los Zetas. Son quienes me quieren matar.
–¿Desde cuándo?
–Desde que anduve en campaña. También me dieron una corretiza y una perseguida de la tostada. Yo sabía el riesgo en que me metía. Siempre lo supe y no me quejo. Siempre mi Dios primero. Te pone y tienes que ayudarle. Y cuando necesito me protege.
–¿Intentaron negociar con usted?
–Nunca me lo propusieron. Nunca lo aceptaré.
–¿Nunca se presentaron ante usted para hablar?
–Nunca. Se presentaron para asustarme muchas veces. Y yo no me asusto. Mi mamá me enseñó a no asustarme. A mí no me asustaron de chiquito con el coco, ni con queduérmete porque viene la bruja.
–¿Los Zetas lo quieren matar porque no negocia con ellos o porque lo acusan de haber pactado con elcártel del Golfo?
–No sé. Yo no pactaré con nadie que no sea el pueblo. Yo no me meto ni con unos ni con otros. Mi chamba aquí es prevenir el delito, arreglar las plazas, tapar los baches, poner la farola que está apagada, caminar con el pueblo. Aplicar la ley. La Constitución dice que yo debo darle seguridad y tranquilidad a los que gobierno. Y es lo que estoy haciendo. A mí me vale madre lo que piensen los perversos. No me importan. No me detienen. Creo en Dios, y Dios está aquí en mi oficina, en la iglesia, en la misión, en el templo.
Rodríguez Calderón lleva al cuello un escapulario con la imagen de San Benito y una medalla de la Virgen de Guadalupe: Los toco y me siento a toda madre. Y jalan. Sí jalan.
Será difícil probar que el ex jefe policiaco de Torreón consumó asesinatos, aducen ONG
Llevarán caso del general Villa Castillo ante la CIDH por apología del delito
Ningún pronunciamiento del gobierno federal sobre los homicidios extrajudiciales del militar


Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 27 de marzo de 2011, p. 

Torreón, Coah. La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) llevará el caso del general en retiro Carlos Bibiano Villa Castillo ante la próxima reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que se abordarán temas en la materia y de seguridad pública, y que se realizará en Washington.
Así lo dio a conocer Juan Carlos Gutiérrez, director de la organización no gubernamental, al señalar que las audiencias sobre México empiezan el próximo 28 de marzo : Si bien es muy difícil probar que el general Villa Castillo ha consumado asesinatos, sí hay claramente apología del delito, algo que está tipificado en el Código Penal Federal.
En una entrevista concedida a La Jornada, el general Villa, ex director de Seguridad Pública en Torreón, y quien ahora se desempeña en un cargo similar en Quintana Roo, dijo: “Cuando veo un zeta lo mato, ¿para qué interrogarlo?”. Y con respecto a las mujeres halconas señaló que hace una deferencia por su sexo para que “mueran enteras.
“Halconas hay como unas cuatro en cada red. Son mujeres pobres, gordas, todas jodidas, pero también se mueren. Con ellas no batallo, simplemente les pongo un hilo en la cabeza y se ahogan. No deben vivir. Al menos mueren completas. Un detalle por ser mujeres”.
–General, ¿todas son feas como usted dice?, ¿no hay mujeres bonitas que andan con los narcos? –se le preguntó.
–Cuando se agarran también se matan, salvo que las agarren otros. Lo que yo desconfío de la Policía Federal es que ellos no matan, ellos nomás agarran. Y el Ejército y la Marina matan.
–¿Matan y luego averiguan?
–Es que así debe ser. Es un código de honor contra quienes deben de morir.
La entrevista también fue difundida la semana pasada por Carmen Aristegui en MVS, y algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos criticaron las ejecuciones extrajudiciales del general Villa, quien el pasado viernes 25 de marzo envió una carta a MVS para disculparse y asegurar que no es un asesino.
Sus declaraciones ya están grabadas y nosotros vamos a presentarlas como una prueba. Lo más grave es el silencio de las autoridades federales. No ha habido ningún rechazo categórico, ningún pronunciamiento ni del presidente Felipe Calderón, ni del procurador general de la República, Arturo Chávez Chávez; del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, o del secretario de la Defensa. Tampoco del alcalde de Torreón, ni del gobernador de Quintana Roo, dijo Gutiérrez.
Consideró que el procurador puede iniciar una averiguación previa de oficio, pero no lo ha hecho: El silencio demuestra la existencia de una política que respalda este tipo de procedimientos. Eso es gravísimo porque contradice el discurso de que en México hay respeto a los derechos humanos. El debate no es sólo si el general Villa cometió los delitos, sino cómo se va construyendo una serie de eufemismos que avalan toda una lógica que sacrifica la base del estado de derecho sobre un supuesto mal menor: sacrificar las garantías procesales y la justicia para avanzar en la lucha contra la delincuencia.
Para el obispo Raúl Vera López las declaraciones del general Carlos Bibiano Villa en torno a su afirmación de que mata a los miembros de loscárteles de la droga, revelan “la descomposición del Estado y la instalación de facto de la pena de muerte”.
Fundador del Centro Diocesano para la Defensa de los Derechos Humanos Fray Juan de Larios y presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, el obispo de Saltillo explica: “Las palabras del general lo que dan a conocer es que en México está establecida la pena de muerte de facto.Ya pueden matar sin que haya investigación alguna. No hay proceso y no se juzga. Y los civiles muertos se justifican como daños colaterales”.
Lamentó que el Ejército Mexicano aplique una terminología de guerra y criticó los métodos desvelados por el general Villa Castillo: A menos que ya estén aceptando que hay una guerra civil en donde están los civiles también pagando. Hay una perversión de la mentalidad dentro de la estructura de Estado. Anodinamente se está justificando muertes como si fuera un estado de guerra, cuando no hay un estatus ni de guerra civil, ni de una invasión extranjera por la cual se justifique este código militar.
Los métodos del general Villa significan, para el obispo Raúl Vera, un precedente muy grave porque establecen que hay un estatus de criminalidad aceptada y tolerada desde el Estado.
Estas declaraciones muestran que la descomposición del país emerge de una descomposición del Estado y de las instituciones. Revela el tremendo hueco que hay en esta famosa guerra contra el narcotráfico. Es lo que explica su fracaso. Como dice el general Villa Castillo, ellos están preparados para matar. Y no arrestan, no presentan ante la justicia. De manera que se encubre a estos criminales.
Es muy grave, señala, que el Ejército y las policías maten en lugar de interrogar para obtener información:Esto significa que el miembro del crimen organizado no va a revelar ni la estructura interna de su grupo criminal, ni tampoco los nexos que tienen dentro del poder político, de la función pública. Tampoco habrá capacidad del Estado para desmantelar la estructura misma del grupo y el grado de penetración en las instituciones y en la iniciativa privada para el lavado de dinero.
Alertó sobre la destrucción del Estado democrático: Esto es lo grave. Estamos entrando en una dictadura. El estatus político de México está pasando a eso. Se está estableciendo un Estado militarizado donde hay una acción dictatorial en la que el aparato militar está autorizado para matar.
Sobre el apoyo que el general Villa ha cosechado entre la sociedad dijo:Lo que no sabe esa gente es que ellos también pueden ser víctimas del general Villa.
Luis Arriaga, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, AC, exigió una remoción inmediata del militar: Las declaraciones de Villa Castillo revelan la manera en la que opera el Ejército. Por un lado hay un discurso oficial que afirma la necesidad de combatir a grupos delictivos, pero dejan de lado los graves abusos que se están cometiendo, como ataques con armas de fuego, torturas, detenciones arbitrarias, cateos, ejecuciones extrajudiciales y agresiones contra la población civil.
La penetración de los militares en las distintas policías del país, dijo Arriaga, ha traído como consecuencia un incremento en las violaciones de derechos humanos: No se trata de violaciones aisladas, sino del mismo diseño del Ejército. Son corporaciones creadas para responder y se mueven en una lógica bélica que no es la adecuada para enfrentar el problema de la inseguridad. Esta entrevista deja entrever perfectamente que los militares pueden seguir cometiendo violaciones a los derechos humanos sin que haya ninguna consecuencia. Esto es lo grave. La impunidad de cometer abusos contra la población sin sufrir castigo.
A raíz de la publicación de la entrevista, Leticia Quezada Contreras, vocera del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, exigió a Felipe Calderón, jefe supremo de las fuerzas armadas, presentar a la sociedad mexicana un diagnóstico transparente sobre la cantidad de militares que ocupan puestos civiles en los distintos gobiernos estatales y municipales: En el combate a la delincuencia organizada existe una permanente actuación fuera de la ley por parte de quienes deberían ser los responsables de aplicarla. Es preocupante que alguien que ocupa una dirección de Seguridad Pública afirme que su código de honor es asesinar y después averiguar, además de que manifieste su desconfianza a la propia Policía Federal y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Las revelaciones del general Villa Castillo en el sentido de que a las mujeres halconas les coloca un hilo en la cabeza para que se ahoguen ymueran enteras tienen además un componente distinto: Yo detecto un tufo de misoginia y machismo exacerbado en los comentarios del general, me preocupa sobremanera que un encargado de seguridad tenga esa visión o haga comentarios sin ninguna visión de género.

martes, 22 de marzo de 2011

La Comarca Lagunera, laboratorio de violencia de Zetas, Chapos, paramilitares y del General Bibiano Villa


El operativo Sellamiento Nazas no ha frenado la violencia en la zona
La Laguna: paz en Gómez Palacio; guerra en Torreón; miedo en ambas


Gral. Bibiano Villa Castillo

Sanjuana Martínez

Especial para La Jornada

Periódico La Jornada

Domingo 20 de marzo de 2011, p. 15
Gómez Palacio, Dgo. La vida en las calles de esta ciudad transcurre con la monotonía diaria; día y noche, los transeúntes se desplazan aparentemente seguros. El río Nazas es una auténtica frontera que separa la paz y la violiencia de la Comarca Lagunera,laboratorio de violencia con cientos de muertos, desaparecidos yejecutados.
La vida cambia drásticamente nada más cruzar el río y llegar a Torreón, Coahuila. De tranquilidad se pasa a balaceras en las calles, matanzas en bares y restaurantes, robos a mano armada, y al toque de queda nocturno. ¿Por qué tanta diferencia en tan poco espacio conurbado?
La explicación la conoce cualquier ciudadano de ambos lados: los capos del narcotráfico, encabezados por elcártel de Sinaloa y agrupados en la alianza de Los Chapos, viven y duermen en Gómez Palacio, donde preservan la paz lanzando cuerpos de personas que ejecutan en Torreón, controlada por Los Zetas, banda caracterizada por su crueldad que se fue apoderando de Coahuila durante el gobierno de Humberto Moreira, hoy presidente del Partido Revolucionario Institucional.
La disputa entre esos grupos criminales en la Comarca Lagunera se centra en Torreón, estratégico paso de la droga por el centro del país hacia Estados Unidos. Resultado: 365 asesinatos y 10 mil 585 robos durante 2010.
Vida tranquila
Rocío Rebollo Mendoza está sentada en su despacho. Pertenece a ese 3 por ciento de mujeres ediles en México. Hija y hermana de ex alcaldes en Gómez Palacio, dice sentirse segura en su ciudad, por la que incluso transita de noche sin escolta ni vehículo blindado.
No se están dando enfrentamientos en el área urbana ni rural. No ves correteadero. No hay ataques contra la sociedad civil. No tenemos situación de alarma de gente disparando con pistolas. La gente que aparece tirada muerta son ajustes entre ellos mismos. Aquí no andan circulando por las calles. Lo que encuentras son muertos tirados o que me los avientan de otra parte. No sé dónde los matarán.
Gómez Palacio y Torreón sostienen el llamado Sellamiento Nazas, operativo que no ha solucionado la violencia en la comarca: Que no nos echen la culpa. Al momento de que no pueden brincarse para acá no pueden echar la culpa ni que la gente de Gómez vaya para allá [a Torreón]. Que quede muy claro dónde tienen focalizado su problema: [el mercado de] La Alianza y [la colonia] La Durangueña.
–El argumento es que los cártelesagrupados en Los Chapos viven y duermen aquí...
–Que me digan dónde. Yo desconozco.
–En la década de 1970, Gómez Palacio era territorio del cártel de Juárez y luego del de Sinaloa. ¿Qué pasó?
–Pasamos a ser consumidores. Lo que están peleando no es en Gómez Palacio sino la región. Antes éramos de paso, ahora somos consumidores.
–¿Cuáles son las coordenadas de los grupos criminales agrupados en Los Chapos?
–No me aventuraría a darte un diagnóstico de quiénes están peleando. No soy la persona adecuada, esa información la tiene Gobernación.
–¿Por qué en Gómez no hay balaceras como en Torreón?
–Allí no sé qué pasa; no sé que información tengan. Algo se movió.
Rebollo Mendoza asegura que no tiene miedo y afirma que ningún cártelde la droga ha querido negociar con ella: Aquí no hay negociación con nadie. Ninguna llamada he recibido ni para amenaza, ni para arreglar. A mí me dejan totalmente en paz. Yo camino mucho por mi ciudad. No traigo camioneta blindada, a pesar de la recomendación. Nadie me manipula; yo tomo las decisiones y las asumo. Tengo el ejemplo de honestidad de mi papá y de trabajo y humanismo. Poder tender la mano a la gente que lo necesita. Vemos tanta necesidad. Lo peor que puede pasar es ponerte esa coraza de dureza y que no te toque el corazón la necesidad de alguien.
–¿Dicen que El Chapo Guzmán se pasea por aquí?
–Yo no lo conozco. Que me avisen cuando ande por aquí. Es otra área.
–¿El cártel de Sinaloa domina su ciudad?
–No estoy metida en ese rollo.
–¿No tiene miedo?
–Ninguno. Eso ayuda mucho, porque el miedo te paraliza. Tengo muy claro lo que tengo que hacer. Tampoco tengo miedo a morir. Siento que hay tanta gente que reza por mí, que eso me cubre. Dios tiene muy marcado cuándo es el término de la vida.
Laboratorio
En la colonia La Durangueña hay casas vacías. El éxodo de los vecinos a raíz de las balaceras es imparable. Aquí ni los taxis quieren entrar. Hay que caminar desde la Casa del Cerro. Es una zona controlada por Los Zetas y cotidianamente hay ejecutados. En frente está el mercado de La Alianza y los vecinos no pueden pasar al Cerro de la Cruz porque el enclave está en poder de Los Chapos. En medio de la batalla por el control de una de las zonas más pobres de la ciudad, se encuentran los ciudadanos.



Doña Elena, con 47 años en esta colonia, dice que aunque quisiera irse no tiene adónde. Ha criado a cinco hijas que ya casó. Le queda el sexto, un niño de 15 años que reniega con alaridos porque no quiere acompañarla al DIF esta mañana de marzo: Se parece al padre, huevón y gritón, dice.Mi colonia era un buen lugar para vivir hasta que llegó Felipe Calderón con eso que quiere acabar con el narcotrafico, pero esto no se va a cabar nunca. Matan 40 y salen 45.
Mientras doña Elena habla atropellando las palabras como si estuviera deshagándose, un hombre de más de 50 años pasa inhalando solvente: “Este bárbaro no perdona ni la hora. Ahorita pasa el operativo. Nos tienen encerrados por tanta balacera. ¿Y de qué sirve? Mi vecina de al lado ya se fue, la de la esquina también, la de dos casas más se fue la semana pasada. Rentan casa en otra parte. Algunos ya se están regresando, porque adonde fueron a dar está peor que en La Durangueña. ¿Se imagina? ¿No hay salida?”
Los torreonenses no olvidan las tres últimas matanzas indiscriminadas en los bares Ferris, Las Juanas y La Quinta, donde decenas de jóvenes inocentes murieron. Un grupo denominadoMéxico Unido contra Los Zetas se adjudicó la balacera en el Ferris, mediante un video subido a Youtube titulado Eliminando zetas. Los videos en Internet y las mantas colocadas en las calles han devenido en medios de información del crimen organizado para difundir sus mensajes. Las horas de las balaceras, incluso, son anunciadas con antelación para prevenir a los ciudadanos.
“Torreón es considerado foco rojo. La Comarca Lagunera desde hace años ha sido uno de los principales, por los niveles de violencia, por el vacío institucional que permite y posibilita la violación de los derechos humanos”, dice Blanca Martínez, directora del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios.
La comarca es también lugar identificado en la República por sus desapariciones forzadas. Sólo en Coahuila han contabilizado más de 100 en los últimos años: Por un lado están las violaciones a los derechos humanos, la impunidad y la desaparición forzada. En el actual contexto de violencia obviamente todo lo que tiene que ver con la negación del derecho a la paz, a la seguridad, es un asunto generalizando en la población y se extiende en todo el estado.
Peor: recuerda que en 2009 se intentó instaurar el modelo Coahuila, simil del modelo Chihuahua, cuyo rasgo central era la incorporación de militares en cargos fundamentalmente de seguridad pública. Desde entonces, 16 militares han asumido funciones de seguridad pública en municipios de Coahuila, con el consiguiente aumento de violaciones de derechos humanos. “Lo que vivimos en el norte del país es el uso de la fuerza pública aplicada indiscriminadamente contra la población en aras de combatir a la delincuencia organizada; barren ante la incapacidad de prevenir el delito, de investigar y sancionar conforme a derecho [y] lo único que tienen es la fuerza bruta, sin ningún parametro legal ni mucho menos de derechos humanos.”
Señala al general Carlos Bibiano Villa Castillo, ex director de Seguridad Pública de Torreón, como clave en el aumento de violaciones a los derechos humanos y, como él mismo dijo, sobre el tema de ejecuciones sumarias: “No hemos podido asumir casos deejecuciones extrajudiciales. Estamos rebasados con las desapariciones forzadas donde la familia tiene un temor justificado para presentar la denuncia; en las ejecuciones el temor es mayor, porque ya tienen la confirmación de la crueldad del atentado contra la vida”.
Explica: “Es muy peligroso, idignante y de suma gravedad las declaraciones del general Bibiano Villa. No porque estemos hablando de un funcionario público que asume públicamente la violación a los derechos humanos de manera indiscriminada. Eso implica responsabilidad no sólo estatal, nacional, sino en terminos de responsabilidad a escala internacional. Las ejecuciones extrajudiciales son una grave violación a los derechos humanos contra quien sea. Se supone que para eso deben funcionar los marcos jurídicos y de derechos humanos. Se tiene que investigar a este señor, se le tienen que fincar responsabilidades. No sólo por la comisión de delitos, sino por graves violaciones a los derechos humanos. Esas declaraciones que ahora intenta matizar son sujetas a investigación y la Procuraduría General de la República y la fiscalía tendrían que iniciar una indagatoria”.

lunes, 14 de marzo de 2011

Militares convertidos en policías aplican sus "códigos" de guerra


El general habla de su labor como titular de Seguridad en Torreón
Si agarro a un zeta lo mato; ¿para qué interrogarlo?: jefe policiaco
El personal militar no se raja, asevera Carlos Bibiano Villa Castillo

El general brigadier Carlos Bibiano Villa Castillo Foto Holanda Contreras

Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 13 de marzo de 2011, p. 7
Torreón, Coah. El general en retiro Carlos Bibiano Villa Castillo no se anda por las ramas: “Para rescatar Torreón hay que meterle huevos”. Es el director de Seguridad Pública y, sin ambages, precisa: “El personal militar está adiestrado para el combate. No se raja. Hemos tenido civiles que a la hora de los chingadazos se les frunce. Antes aquí correteaban a los policías, ahora ni madres, los correteamos a ellos y donde los alcanzamos los matamos. Aquí hay que romperle la madre al cabrón que ande mal”.
Viste camiseta y pantalón azul marino se coloca el casco y el chaleco antibalas. Empuña la pistola con la que duerme, saca el cargador, revisa la munición y corta cartucho. Es una Magnum 44 y se la pone a la cintura. Toma su fusil de francotirador G3 recortado con culata retráctil calibre 7.62, capaz de penetrar blindaje. Agarra el radio y dos teléfonos celulares. Da la orden con un grito escueto: “Vámonos”, y se encamina al estacionamiento seguido por miembros de su guardia personal, compuesta por 114 militares.
Son las cuatro de la tarde y seis camionetas con 30 efectivos encapuchados armados lo esperan para iniciar “la caza de malandros” en las “zonas más calientes” de la ciudad dominada por Los Zetas y peleada por Los Chapos. Sube a una camioneta color guinda y acepta la entrevista con La Jornada a bordo del vehículo.
El pasado 2 de marzo, en un operativo similar, sufrió una emboscada. Hombres armados que viajaba en cinco camionetas lo interceptaron y dispararon más de 500 balazos. El blindaje número seis de su camioneta le salvó la vida. Seis policías quedaron heridos. No es la primera vez que intentan matarlo desde que asumió el cargo, pero esta vez supo que uno de los suyos lo traicionó: “¿Quién fue?... Si supiera ya lo hubiera matado al cabrón. Los que nos venden no merecen vivir”.
Al arrancar el operativo aclara: “Me gusta la adrenalina. Venir a patrullar. Cuando agarro a un Zeta o Chapo lo mato. ¿Para qué interrogarlo? Que le vaya a decir a San Pedro lo que hizo. El Ejército tiene seguridad e inteligencia, no necesita información. El día que ellos me agarren a mí no me van a agarrar a besos. ¿Verdad? Me van a hacer pedazos. ¿Y qué? A eso estoy expuesto. El día que me toque, allí nos amarramos y punto”.
El general Villa Carrillo exhibe los códigos de la “mano dura” que alcaldes y gobernadores de diversos estados han decidido introducir en corporaciones policiacas cada vez más militarizadas.
Foco rojo
Cuando se le recuerda su linaje, sonríe con orgullo. Es nieto de Jesús Arango, alias El Bizco, primo hermano de Doroteo Arango, conocido como Francisco Villa: “Me siento orgulloso porque fue un gran guerrillero. Él practicó la guerra de guerrillas, y a mí me toca combatir la guerrilla urbana. Cada quien su adiestramiento”.
Dice conocer bien al enemigo; tanto, que durante el recorrido los va escuchando en una frecuencia de radio clandestina que ha captado. Claramente se oye a los delincuentes dar cuenta paso por paso del operativo: “Ahorita ya saben por dónde vamos. Transmiten de todas partes. Los taxistas les avisan, son sus halcones. A mí me dicen ‘el viejillo loco’. Esos hijos de la chingada no respetan a nadie”.
El año pasado, la Comarca Lagunera formada por Torreón, Coahuila; Gómez Palacio y Lerdo, Durango, fue la segunda plaza más violenta del país después de Ciudad Juárez, con 689 homicidios relacionados con el narcotráfico.
En Torreón se han duplicado los homicidios y las matanzas en bares y discotecas. A partir de 2008 Los Zetas se apoderaron de la plaza logrando corromper a la mayoría de los policías. Cuando el general llegó a su puesto despidió a más de 500 elementos. Hoy tiene a mil 14 a su cargo: “El cabrón que no quiera trabajar, a chingar a su madre. Punto. Aquí se paga bien (8 mil pesos). Logramos tres objetivos: darle casa a cada policía, seguros médicos mayores y un seguro de vida de 700 mil pesos. De modo que el que quiera cobrar el seguro de vida, pos que se muera”.
El general Villa Castillo, de 62 años, se especializó en telecomunicaciones. Se preparó durante 16 años. Recibió entrenamiento en Israel. Tiene dos licenciaturas y una maestría. Posee un equipo escáner valorado en 4 millones de pesos para interceptar llamadas “del enemigo”. Está convencido que Los Chapos viven en Gómez Palacio, Durango, y Los Zetas, en Matamoros, Coahuila. Ambos se disputan el territorio de Torreón.
El operativo pasa por el vado del río Nazas que separa a ambos estados, lugar donde los delincuentes tiran cadáveres mutilados o degollados. El río tiene cuatro puentes: amarillo, negro, plateado y de la Unión, pero a lo largo de 50 kilómetros existen más de 15 pasos clandestinos que son utilizadas por Los Chapos, llamados así porque varios cárteles de la droga se unieron al de Sinaloa para recuperar Torreón.
Mientras pasamos hay patrullas distribuidas en el cauce del río que forman parte del denominado Sellamiento Nazas, operativo conjunto que pretende controlar el flujo criminal: “Nosotros sí trabajamos, no crea que porque usted vino andamos haciendo el patrullaje. Todo el pinche día estamos en esto. Por allí pasan. ¿Ve la rodada de los vehículos?”
Territorio azaroso
La ciudad está dividida en nueve zonas altamente conflictivas, en especial las más pobres, convertidas ahora en campo de batalla. Los cerros están cubiertos de casas paupérrimas y forman parte del mayor cinturón de miseria. La polvareda del desierto se levanta ante el paso ostentoso del convoy. La gente lo mira con recelo, apura el paso y se mete de inmediato a sus viviendas. En pocos minutos las calles quedan desiertas.
Nos adentramos en el Cerro de la Cruz, único enclave controlado por Los Chapos. Hay sólo una calle asfaltada, el resto son escalinatas. Un auténtico laberinto que hace más difícil el trabajo de los policías. El lugar está lleno de halcones y es propicio para emboscadas. Los jóvenes en las esquinas ni se inmutan ante el paso de la autoridad: “son de los mismos”, dice el general que desde que llegó a su puesto ha perdido a seis policías en combate y sostenido 76 enfrentamientos con los delincuentes: “Lo que pasa es que esos cabrones nunca dan batalla. Nomás rafaguean y huyen. La ventaja de nosotros es nuestro armamento: tiro a tiro, pero bien apuntado. Por eso les hacemos muchas bajas. Hemos matado a unos 200”.
–Seis bajas, frente a 200... ¿Eso quiere decir que van ganando la guerra, como dice Felipe Calderón?
–El problema es que matamos unos y salen más, levantamos otra piedra y salen más... Civiles han muerto muy pocos. Nosotros siempre tiramos a matar al narcotraficante. Nunca al civil. En cuanto ellos ven que empieza la balacera corren y todos pecho a tierra y a cuidarse”.
El crimen organizado ha encontrado el mejor caldo de cultivo para su particular ejército de “burreros” y sicarios en la Comarca Lagunera: cientos de jóvenes desempleados, consumidores de droga y olvidados por las políticas públicas del Estado.
Villa Castillo ingresó al Ejército a los 16 años por orden de su madre. Fue el penúltimo de los 36 hijos que tuvo su padre con seis mujeres. Es masón, dice ser incorruptible y leal hasta la muerte: “A mí no me da vergüenza decirlo: mi padre es el Ejército y mi madre la Patria. A ellos les debo todo. Me educaron, me adoctrinaron y me prepararon para esto”.
La guerra es la guerra, y por eso justifica los códigos militares. El operativo de patrullaje pasa ahora por el mercado de la Alianza, zona altamente conflictiva. Muchos negocios han cerrado ante la extorsión y la violencia. Cruzamos los rieles y nos adentramos a la mítica colonia la Durangueña, escenario de balaceras y ejecuciones, y controlada por Los Zetas. “Yo desconfío de la Policía Federal porque ellos no matan, nomás agarran. Y el Ejército y la Marina matan”.
El siguiente enclave habitacional de miseria es la colonia San Joaquín, llena de callejones: “Son lugares propicios para una emboscada. De aquí está cabrón salir. Desde los cerros se atrincheran y nos tiran, pero ahora traemos armamento de largo alcance con mira telescópica. Ya podemos darle a un cabrón que esté a un kilómetro de distancia. Nomás los vemos caer... Ya se perdió aquella ética que tenía el sicario o el narco, ahora son asesinos. Antes tenían ética hasta para matar, ahora llegan y hacen pedazos”.
El Cerro de las Noas, famoso por el Cristo protector, es escenario ahora de las más cruentas batallas. Por los recovecos de la colina convertida en búnker de Los Zetas se atrincheran los francotiradores: “El otro día nos tocó ir a matar allí a seis cabrones y los matamos. ¿Cuál es el problema?
–¿Y eran Zetas o Chapos?
Zetas.
–¿Cómo sabe? no los interroga, ni habla con ellos...
–Lo supimos porque nos habían robado unas armas, y allí las localizamos.
–Hay leyes, general. Usted decide quién debe morir o vivir... ¿no cree que eso lo decide Dios?
–Pues sí, pero hay que darle una ayudadita.
–Si se le acerca uno de esos para hablar...
–Allí mismo lo mato. Yo me lo chingo.
–¿Mata, luego averigua?
–Así debe ser. Es un código de honor.
Para el general, los derechos humanos son algo que “no funciona como debe”. Dice que el trabajo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es bueno, pero “no cumple sus funciones”. Debería proteger al lastimado y parece que defiende al delincuente”.
El operativo pasa por la colonia Primero de Mayo. Las chozas de madera de la Zaragoza Sur y Norte destacan rumbo a la avenida de Las Mieleras: “Se esconden en las piedras. Cada rato subimos y les quitamos sus parapetos. Traen cuerno de chivo, rifles 270 con mira telescópica”.
Después de hora y media de patrullaje ordena volver al cuartel. Al lado de su oficina habilitó un lugar para vivir. Tiene una cama, aparatos para hacer ejercicio y un baño sauna: “Trabajo todo el año, domingos, festivos. No tomo vacaciones. ¿El esparcimiento?... Mi esparcimiento son las mujeres. Hoy en la noche tengo pelea cuerpo a cuerpo en un ring, que es una cama. ¿Quién gana? Ellas, yo les doy chance a las mujeres”.
Tiempo después de la entrevista se difundió información de que el general en retiro sería transferido a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Quintana Roo.